APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -El colesterol es una sustancia necesaria para el funcionamiento del cuerpo, pero las ideas erróneas sobre él pueden dificultar la prevención de enfermedades cardiovasculares. Se divide principalmente en colesterol HDL (bueno), que ayuda a eliminar el exceso en la sangre, y LDL (malo), que puede acumularse en las arterias y aumentar el riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares.
Mantener valores adecuados implica reducir el LDL y favorecer niveles altos de HDL. Sin embargo, existen mitos frecuentes, como creer que solo las personas con sobrepeso están en riesgo o que el colesterol alto presenta síntomas visibles. En realidad, puede afectar a cualquier persona, incluso a quienes tienen peso saludable, y suele no mostrar señales.
El colesterol cumple funciones clave, como la producción de hormonas y la formación de células. Es transportado en la sangre por lipoproteínas y su equilibrio es esencial para la salud.
Uno de los principales retos es que el colesterol alto no produce síntomas, por lo que los chequeos médicos periódicos son fundamentales. Muchas veces se detecta tras un evento cardiovascular, lo que resalta la importancia de la prevención.
También persisten creencias equivocadas: no todo el colesterol es perjudicial, la delgadez no garantiza niveles normales y los productos “sin colesterol” no siempre son saludables, ya que pueden contener grasas que elevan el LDL.
Para mantener niveles saludables se recomienda llevar una dieta equilibrada, baja en grasas saturadas y rica en fibra, realizar actividad física regularmente y evitar el tabaco. Además, aunque la alimentación influye, el hígado también produce colesterol, por lo que la genética puede desempeñar un papel importante.
En algunos casos, como la hipercolesterolemia familiar, puede ser necesario el uso de medicamentos bajo supervisión médica. Asimismo, los controles no deben limitarse a los adultos: niños y jóvenes con antecedentes familiares también deben evaluarse.
En definitiva, el colesterol es esencial para el organismo, pero su desequilibrio puede representar un riesgo. Por eso, la combinación de buenos hábitos, controles médicos y conocimiento adecuado es clave para cuidar la salud cardiovascular.