APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO,REPUBLICA DOMINICANA.– El 28 de abril de 1965 permanece grabado en la memoria histórica de la República Dominicana como uno de los momentos más trascendentales y decisivos de su vida republicana. Ese día, en medio del fragor de la Guerra Civil Dominicana de 1965, se produjo la intervención militar de los Estados Unidos, un hecho que redefinió el curso político, social y democrático del país.

La crisis había iniciado días antes, el 24 de abril, con el levantamiento cívico-militar que buscaba el retorno al poder del profesor Juan Bosch, derrocado en 1963 tras un breve gobierno constitucional. Este movimiento, conocido como “constitucionalista”, defendía el restablecimiento del orden democrático y la vigencia de la Constitución de 1963.

Sin embargo, el 28 de abril marcó un punto de inflexión. Ese día, tropas estadounidenses desembarcaron en territorio dominicano bajo el argumento de proteger vidas y evitar una supuesta expansión del comunismo en el Caribe, en pleno contexto de la Guerra Fría. La intervención generó una profunda controversia tanto a nivel nacional como internacional, al ser vista por amplios sectores como una vulneración a la soberanía nacional.
Para muchos dominicanos, esta fecha simboliza la resistencia patriótica frente a la injerencia extranjera. Figuras como Francisco Alberto Caamaño Deñó emergieron como líderes de la dignidad nacional, encabezando la defensa del gobierno constitucionalista desde la zona colonial de Santo Domingo.

El 28 de abril no solo representa la intervención extranjera, sino también el despertar de una conciencia nacional en defensa de la autodeterminación, la democracia y el respeto a la institucionalidad. Es una fecha que invita a la reflexión sobre los desafíos históricos del país y la importancia de preservar la soberanía.

Comentario – Ramiro Estrella, periodista y abogado,director ejecutivo de Apunte.com.do

“El 28 de abril de 1965 no puede ser visto únicamente como una fecha de intervención extranjera, sino como un momento en que el pueblo dominicano reafirmó su dignidad histórica. Fue una jornada que puso a prueba nuestra identidad como nación y nuestra capacidad de defender principios fundamentales como la soberanía y la democracia. Recordar este día es también asumir el compromiso de no repetir los errores del pasado y de fortalecer nuestras instituciones para que la voluntad popular siempre prevalezca sobre cualquier interés externo o interno que pretenda vulnerarla”.