APUNTE.COM.DO.-SANTO DOMINGO,REPUBLICA DOMINICANA.-Las profundas desigualdades sociales en el ámbito económico continúan marcando la vida de miles de familias dominicanas, que no disponen de los recursos necesarios para atender sus necesidades más básicas. Esta realidad se vuelve aún más cruel cuando se trata de la salud, donde la falta de dinero puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
En ese escenario de precariedad y desesperanza se encuentra Marleni García, una mujer de 36 años, madre de tres hijos, quien desde hace un año libra una dura batalla contra un cáncer en la médula ósea. Su historia, cargada de dolor y valentía, fue dada a conocer a través del programa El Show del Mediodía, donde se expuso su dramática situación ante el país.
Detrás de cada diagnóstico hay una familia que sufre, y en el caso de Marleni, sus hijos se convierten en su mayor motivo para seguir luchando. Sin embargo, la realidad que enfrenta es devastadora: no cuenta con los recursos económicos para continuar un tratamiento que podría darle una oportunidad de vida.
Su esperanza depende de un medicamento indispensable: una inyección cuyo costo asciende a 365 mil pesos. Este tratamiento, que podría marcar la diferencia en su evolución, lleva más de un año fuera de su alcance, mientras el tiempo avanza sin tregua.
A lo largo de este proceso, Marleni ha recibido 33 sesiones de quimioterapia. No obstante, los resultados no han sido los esperados. La enfermedad continúa avanzando en su cuerpo, debilitándola progresivamente y aumentando la urgencia de acceder al medicamento que necesita.
La angustia no solo es física, sino también emocional. Tener que pedir ayuda públicamente representa un duro golpe para cualquier persona, pero en su caso, la necesidad supera cualquier barrera. “Intentar preservar la vida vale más que todo”, parece ser el mensaje que encierra su clamor.
Su caso pone en evidencia una problemática que afecta a muchos: pacientes que, aun con diagnóstico y tratamiento indicado, no pueden costearlo. Es una realidad silenciosa que golpea a las familias más vulnerables, obligándolas a depender de la solidaridad colectiva.
Hoy, Marleni García no solo lucha contra el cáncer, sino también contra el tiempo y la falta de recursos. Su vida pende de un hilo, mientras su mirada está puesta en una ayuda gubernamental que solicitó hace un buen tiempo, pero sin resultados, así como de la generosidad de quienes puedan tenderle la mano.
En medio de la incertidumbre, su mayor esperanza sigue siendo la solidaridad humana.