APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA. – Tres décadas después de uno de los crímenes más impactantes en la historia reciente del país, Mario José Redondo Llenas recuperará su libertad el próximo 5 de mayo de 2026, tras cumplir la totalidad de la condena de 30 años que le fue impuesta por el asesinato de su primo, el niño José Rafael Llenas Aybar.
El caso, ocurrido en 1996, marcó profundamente a la sociedad dominicana por la crueldad del hecho y por tratarse de un crimen cometido en el seno de una familia, lo que generó indignación nacional y un debate sin precedentes sobre la violencia y la justicia.
Redondo Llenas fue condenado a la pena máxima establecida en ese momento: 30 años de reclusión, sanción que ha cumplido íntegramente en el sistema penitenciario dominicano. Su salida se produce conforme a lo establecido por la ley, que dispone la libertad una vez agotada la condena, siempre que no existan otros procesos judiciales pendientes.
Este caso no solo conmocionó a la opinión pública, sino que también dejó una huella imborrable en el sistema judicial y en la memoria colectiva del país. Durante años, el nombre de Llenas Aybar fue sinónimo de dolor, justicia y exigencia social.
Por su parte, el otro implicado en el crimen, Juan Manuel Moliné Rodríguez, ya había obtenido su libertad en el año 2016, tras cumplir una condena de 20 años.
Reacciones y debate
La inminente liberación de Redondo Llenas ha reavivado el debate nacional. Mientras algunos sectores sostienen que “la justicia ha cumplido su ciclo”, otros consideran que la magnitud del crimen mantiene abiertas heridas difíciles de cerrar.
Comentario
El periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, considera que este caso obliga a reflexionar:
“La justicia cumple su rol cuando se ejecuta la sentencia, pero la memoria social no prescribe. Este hecho seguirá siendo un referente obligado en la historia penal dominicana”.
Un caso que no se olvida
A 30 años de aquel trágico episodio, la salida de prisión de Mario Redondo Llenas no solo representa el cierre de una condena, sino también la reapertura de un capítulo sensible en la conciencia nacional.