APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -El médico y divulgador Mario Alonso Puig insiste en una idea sencilla pero poderosa: nunca se debe subestimar el impacto de un gesto amable, porque puede devolverle a alguien la ilusión cuando más la ha perdido.

En medio del ritmo acelerado de la vida actual, donde predominan las prisas, el estrés y la desconexión, Puig recuerda que cuidar la mente también implica cuidar la forma en que tratamos a los demás. A veces, ese cuidado empieza con acciones tan básicas como una sonrisa, un saludo o un acto de empatía.

Para ilustrarlo, comparte la historia de Kyle, un adolescente que se sentía solo y rechazado en su entorno escolar. En un momento crítico, había decidido quitarse la vida. Sin embargo, todo cambió cuando un compañero, tras presenciar cómo otros se burlaban de él, decidió acercarse, ayudarlo y acompañarlo a casa. Ese gesto marcó el inicio de una amistad y, sin saberlo, evitó una tragedia.

Años después, Kyle confesó que aquel día llevaba sus pertenencias porque no quería que sus padres tuvieran que recogerlas tras su muerte. La amabilidad de aquel compañero le devolvió las ganas de vivir.

El mensaje de Puig es claro: un gesto mínimo puede tener un efecto inmenso. En un mundo donde la atención y la empatía escasean, reconocer al otro y hacerlo sentir visto puede ser el comienzo de un cambio profundo. Porque, como afirma, una simple sonrisa puede iluminar la vida de alguien más.