APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -El filósofo y premio Nobel Bertrand Russell planteaba que la felicidad no consiste en alcanzar todos los deseos, sino en mantener algunos sin cumplir. Para él, la ausencia parcial de lo que anhelamos actúa como motor vital, dando sentido y dirección a la vida.

En su obra La conquista de la felicidad, Russell sostiene que una vida completamente satisfecha puede volverse vacía. Los deseos no realizados mantienen activa la motivación, el interés y la energía para seguir avanzando.

Lejos de promover la carencia extrema, su enfoque invita al equilibrio: valorar lo que se tiene mientras se continúa aspirando a nuevas metas. La felicidad, según esta visión, no está en llegar a un punto final, sino en el proceso constante de búsqueda y crecimiento.

La psicología moderna respalda esta idea a través del concepto de adaptación hedónica, que explica cómo las personas se acostumbran rápidamente a los logros, haciendo que la satisfacción sea pasajera. Por ello, vincular la felicidad únicamente al cumplimiento de objetivos puede generar una sensación de vacío permanente.

Russell también advertía que, si una persona lograra todo lo que desea, podría enfrentar el aburrimiento existencial, al perder propósito y motivación. En este sentido, aceptar los límites, las pérdidas y los deseos pendientes permite vivir con mayor plenitud.

En definitiva, la clave está en disfrutar el camino, mantener metas vivas y no condicionar el bienestar a una satisfacción total, entendiendo que el equilibrio entre lo alcanzado y lo deseado es lo que sostiene una felicidad más duradera.