APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -El hepatólogo Javier Crespo advierte que la esteatosis hepática metabólica —conocida como hígado graso— no solo está vinculada a factores como la obesidad o la diabetes, sino también a la microbiota intestinal, que podría influir en su desarrollo e incluso en su posible transmisión entre personas.
Según explica el especialista, esta enfermedad forma parte del conjunto de trastornos metabólicos y suele coexistir con patologías como hipertensión, dislipemia o diabetes tipo 2. Aunque afecta a un alto porcentaje de la población, solo una minoría desarrolla formas graves.
Crespo destaca que la microbiota puede generar sustancias dañinas para el hígado, como el llamado alcohol endógeno, producido por el propio organismo. Además, estudios experimentales han demostrado que la transferencia de microbiota puede inducir enfermedades metabólicas, lo que sugiere que ciertos perfiles bacterianos podrían favorecer la aparición del hígado graso.
Asimismo, señala que la convivencia y los hábitos compartidos influyen en el riesgo, ya que familiares de personas con esta condición presentan mayor probabilidad de desarrollarla. A esto se suman factores genéticos y epigenéticos, que condicionan la tendencia a acumular grasa incluso tras perder peso.
El experto subraya que la enfermedad no puede entenderse de forma aislada, ya que está estrechamente relacionada con daños cardiovasculares, renales y metabólicos. En este sentido, aboga por un enfoque integral que incluya diagnóstico temprano, cambios en el estilo de vida y, en casos avanzados, tratamientos farmacológicos.
Finalmente, insiste en la importancia de combatir el estigma asociado a las enfermedades hepáticas y de promover estrategias de prevención y educación, similares a las aplicadas en la salud cardiovascular, para mejorar la calidad de vida de los pacientes.