APUNTE.COM.DO, REDACCIÓN INTERNACIONAL. -El estrés crónico ha dejado de ser un problema individual para convertirse en una preocupación de salud pública a nivel mundial. Organismos como la Organización Mundial de la Salud advierten que millones de personas están expuestas diariamente a niveles elevados de presión emocional, laboral y social, lo que impacta directamente en su bienestar físico y mental.


De acuerdo con especialistas en salud, el llamado “síndrome de burnout” o agotamiento extremo, ya reconocido como un fenómeno ocupacional, está afectando a trabajadores de distintos sectores, desde personal sanitario hasta empleados del área tecnológica. La constante conexión digital, la incertidumbre económica y los cambios en los estilos de vida han intensificado esta problemática en los últimos años.


El estrés prolongado no solo deteriora la salud mental, sino que también está vinculado a enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño, debilitamiento del sistema inmunológico y problemas digestivos. Expertos señalan que, en muchos casos, los síntomas son ignorados hasta que derivan en condiciones más graves.


Asimismo, estudios recientes indican que la población joven no escapa a esta realidad. El aumento de la ansiedad y la depresión en adolescentes y adultos jóvenes ha encendido las alarmas en sistemas de salud de países desarrollados y en vías de desarrollo.


Frente a este escenario, la Organización Mundial de la Salud insiste en la necesidad de implementar políticas públicas que promuevan el equilibrio entre la vida laboral y personal, así como el acceso a servicios de salud mental de calidad.


Comentario de Ramiro Estrella, periodista y abogado, director ejecutivo de Apunte.com.do:


“El mundo enfrenta una epidemia silenciosa que no distingue fronteras ni clases sociales. El estrés crónico está cobrando factura a millones de personas. La prevención, la educación emocional y la atención oportuna deben convertirse en prioridades globales antes de que las consecuencias sean aún más devastadoras.”