APUNTE.COM.DO, Nueva York.- El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) anunció este viernes que iniciará la liberación de petróleo de su reserva estratégica a finales de la próxima semana, con una primera fase de 86 millones de barriles de crudo.
En un comunicado, el DOE anota que ha emitido una Solicitud de Propuestas (RFP) para un intercambio de crudo de la reserva estratégica con empresas tras anunciar el miércoles que liberará 172 millones de barriles de petróleo.
Esta medida tiene como objetivo hacer frente a la escalada de los precios del crudo por la guerra en Oriente Medio y la situación en el estrecho de Ormuz.
La primera fase de esta liberación abarcará 86 millones de barriles de oro negro.
Las empresas devolverán el petróleo prestado al DOE «junto con barriles adicionales como prima, fortaleciendo así la reserva y estabilizando los mercados sin costo alguno para los contribuyentes estadounidenses».
Se prevé que las primeras entregas comiencen a llegar al mercado a finales de la próxima semana, según el DOE.
«La medida adoptada hoy refleja el compromiso constante del presidente (Donald) Trump de salvaguardar la seguridad energética de Estados Unidos y contribuir de manera constructiva la estabilidad del mercado global», apuntó el subsecretario de la Oficina de Hidrocarburos y Energía Geotérmica, Kyle Haustveit, en el comunicado.
Crisis energética
Actualmente, la reserva estratégica de petróleo estadounidense cuenta con unos 415 millones de barriles.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) también decidió este miércoles sacar gradualmente 400 millones de barriles de crudo al mercado.
El uso de estas reservas, aprobado por unanimidad por los 32 estados miembros de la AIE, supone la mayor liberación de reservas en la historia de la agencia, creada tras la primera crisis petrolera de 1973. El anterior fue en 2022, tras la invasión rusa de Ucrania.
La guerra en Oriente Medio ha derivado en una crisis energética por la escalada significativa del precio del petróleo en los mercados internacionales ante la situación en el estrecho de Ormuz, el enclave energético estratégico controlado por Irán, por donde pasaba aproximadamente un 20 % del petróleo mundial y gran parte de minerales estratégicos.