Julio Santana afirma que “la soberanía no se pierde primero en las fronteras, sino en la debilidad interna de las instituciones”

Santana destaca el verdadero desafío del Estado dominicano

Santana advirtió que el énfasis exclusivo en las amenazas externas puede conducir a diagnósticos incompletos si no se reconocen las debilidades internas.

El economista, analista y consultor privado Julio Santana afirmó que el debate sobre la dominicanidad, la soberanía y el conservadurismo debe ser entendido desde una perspectiva histórica y económica integral, en la que los valores, la fortaleza institucional y la capacidad productiva constituyen los verdaderos pilares de la permanencia de una nación.

Santana sostuvo que “la economía no es un fenómeno aislado ni puramente técnico, sino una expresión concreta de las decisiones morales, culturales y políticas de una sociedad”. En ese sentido, explicó que abordar estos temas en un medio especializado en economía (El Dinero) responde a la necesidad de comprender que “ningún proyecto de desarrollo es sostenible si no está respaldado por una clara conciencia de propósito nacional”.

“El planteamiento de reivindicar la dominicanidad como fundamento histórico, cultural y moral es legítimo y necesario en una época marcada por la incertidumbre global y la erosión de las identidades nacionales”, declaró Santana. “Las naciones no se sostienen únicamente por sus leyes o sus fronteras, sino por la convicción de sus ciudadanos de pertenecer a un destino común”, dijo.

El analista subrayó que conservar no debe interpretarse como una actitud de inmovilismo o nostalgia. “Conservar no es resistirse al cambio ni idealizar el pasado como si fuera un estado perfecto que solo debe ser defendido. Las sociedades que perduran son aquellas que saben transformarse sin perder su esencia”, afirmó. “La identidad nacional no se preserva mediante el aislamiento, sino mediante la adaptación consciente, el fortalecimiento institucional y el desarrollo de una economía capaz de sostener la independencia real del país”, sostuvo.

Santana advirtió que el énfasis exclusivo en las amenazas externas puede conducir a diagnósticos incompletos si no se reconocen las debilidades internas. “Ninguna nación es verdaderamente vulnerable desde fuera si no ha sido previamente debilitada desde dentro”, sostuvo. “La corrupción, la fragilidad institucional, la desigualdad y la ausencia de un proyecto nacional coherente son factores que erosionan la soberanía mucho antes que cualquier presión externa”, indicó.

En ese sentido, afirmó que la soberanía no se pierde primero en las fronteras, sino en el deterioro progresivo de la capacidad del Estado para cumplir sus funciones esenciales. “Cuando las instituciones dejan de ser eficaces, cuando la economía deja de generar oportunidades reales y cuando la sociedad pierde confianza en sí misma, la nación comienza a debilitarse desde su interior”, explicó.

El economista destacó que el verdadero desafío dominicano consiste en construir un Estado funcional, con instituciones sólidas y una economía capaz de sostener el bienestar de la población. “Ningún discurso patriótico, por legítimo que sea, puede sustituir la necesidad de edificar instituciones eficaces y una estructura económica que garantice estabilidad, equidad y oportunidades”, afirmó.

Asimismo, señaló que el valor central del debate actual radica en la necesidad de recuperar un sentido claro de propósito nacional. “Es imprescindible que la sociedad dominicana recupere la conciencia de su propio destino histórico, no desde el miedo ni desde la nostalgia, sino desde la lucidez”, declaró.

Santana concluyó que el verdadero conservadurismo no consiste en preservar el pasado como una reliquia, sino en convertirlo en una fuente de orientación para el futuro. “El desafío no es elegir entre conservar o transformar, sino aprender a transformar sin dejar de ser”, expresó. “Solo así la dominicanidad dejará de ser una consigna defensiva y se convertirá en una fuerza histórica consciente, capaz de sostenerse por la voluntad firme de existir, desarrollarse y perdurar”.