APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -“El hombre que hace que todo lo que lleve a la felicidad dependa de él mismo, y no de los demás, ha adoptado el mejor plan para vivir feliz”. Con esta idea, Platón defendía que la verdadera felicidad nace del autoconocimiento y del dominio interior.

Para el filósofo griego, no se trataba de aislarse ni de rechazar los vínculos, sino de construir una base emocional sólida que no dependa exclusivamente de la aprobación externa o de las circunstancias. Hoy este concepto se relaciona con la autonomía emocional: la capacidad de tomar decisiones coherentes con nuestros valores y mantener estabilidad interna incluso en entornos cambiantes.

Sin embargo, aplicar literalmente esta visión en la actualidad resulta complejo. Vivimos en una sociedad hiperconectada, donde la validación social influye en la autoestima y donde las relaciones personales son fundamentales para el bienestar. La ciencia respalda que el apoyo social es clave para una vida plena.

Por eso, la propuesta de Platón puede entenderse de forma equilibrada: la independencia emocional no significa desconexión afectiva, sino evitar que nuestra felicidad dependa por completo de factores externos. La clave está en combinar responsabilidad personal con vínculos auténticos.

En definitiva, la felicidad sostenible surge del equilibrio entre autonomía y conexión. Trabajar en nuestra fortaleza interior sin renunciar al apoyo y la pertenencia es una reinterpretación moderna de un consejo que, pese a tener más de dos mil años, sigue invitando a reflexionar.