APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. La psicóloga Ángela Fernández explica que, aunque la ansiedad no se expresa igual en todas las personas, suelen repetirse ciertos patrones de personalidad en quienes la padecen. Conocerse, dice, es clave para regular las emociones sin forzarse ni frustrarse, e incorporar a la rutina actividades que fomenten la calma y la serenidad.

El primer rasgo frecuente es la autoexigencia extrema. Las personas con ansiedad tienden a ser muy disciplinadas y comprometidas, pero con estándares tan altos que rozan el perfeccionismo. Esto genera baja satisfacción, frustración constante y una fuerte necesidad de control. Fernández recomienda trabajar la flexibilidad cognitiva: aceptar la imperfección como parte del aprendizaje y permitirse ser “suficientemente bueno”, lo que reduce la tensión corporal y emocional.

El segundo rasgo es el exceso de amabilidad (people pleasing). Aunque la empatía es positiva, anteponer siempre las necesidades ajenas a las propias dificulta poner límites y termina produciendo desgaste emocional. Aprender a marcar fronteras no es egoísmo, sino una forma de autocuidado que ayuda a prevenir el agotamiento y a disminuir la ansiedad.

El tercer rasgo es una alta reactividad emocional (neuroticismo), uno de los grandes factores de la personalidad. Se manifiesta en mayor nerviosismo, impulsividad y estado de alerta constante. La experta aclara que no es debilidad, sino un sistema nervioso más sensible a estímulos emocionales, que puede regularse mejor con hábitos que promuevan calma, descanso y autoconsciencia.