APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -La visión de la felicidad de Epicteto, uno de los grandes representantes del estoicismo, vuelve a cobrar vigencia al recordar que el bienestar personal no depende tanto de lo que ocurre a nuestro alrededor, sino de cómo interpretamos y afrontamos la realidad. Su conocida frase —“La felicidad del hombre depende de tres cosas: tu voluntad, tus ideas y el uso que hagas de ellas”— resume una filosofía centrada en la libertad interior y el dominio de uno mismo frente a las circunstancias externas.

Nacido en el año 55 en Hierápolis, Epicteto vivió gran parte de su vida como esclavo en Roma, una experiencia que marcó profundamente su pensamiento sobre la libertad, la ética y la serenidad. Aunque no dejó escritos propios, sus enseñanzas se conservaron gracias a su discípulo Flavio Arriano. Desde la escuela estoica, defendió que la felicidad no es un estado emocional pasajero, sino una manera de vivir basada en la virtud, la razón y la capacidad de distinguir entre lo que depende de nosotros y lo que no.

Para el filósofo, el sufrimiento no proviene de los hechos en sí, sino de las interpretaciones que hacemos de ellos. Por eso insistía en entrenar la mente, aceptar la realidad tal como es y actuar conforme a principios, como vía para alcanzar una tranquilidad duradera. En su enfoque, dejar de preocuparse por aquello que no está bajo nuestro control y centrar la energía en la voluntad y las propias ideas es el camino más sólido hacia una felicidad estable, menos vulnerable a la frustración y a los cambios externos.