APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -El filósofo español José Ortega y Gasset planteó una visión de la vida centrada en el futuro más que en el pasado. Para él, existir no consiste en acumular experiencias ya vividas, sino en proyectarse continuamente hacia lo que se desea llegar a ser. Su conocida idea de que “yo soy yo y mi circunstancia” refuerza que el pasado influye, pero no determina por completo quiénes somos: la identidad se construye a través de decisiones presentes orientadas a un porvenir todavía abierto.

La metáfora de las “colisiones con el futuro”, formulada en el contexto de los profundos cambios sociales y políticos de la Europa de entreguerras, alude a que la vida no avanza de manera cómoda o pasiva. El futuro irrumpe constantemente exigiendo elecciones, responsabilidad y acción. Para Ortega, vivir implica afrontar lo inesperado y asumir las consecuencias de cada decisión, entendiendo la existencia como un impulso permanente hacia adelante.

Con esta perspectiva, el pensador rompe con una visión determinista de la identidad basada solo en el pasado. Los errores y logros previos forman parte del equipaje vital, pero no definen de manera absoluta a la persona. Lo que verdaderamente nos configura son los proyectos, anhelos y metas que orientan nuestro rumbo.

Estas ideas mantienen vigencia en la actualidad, marcada por cambios acelerados en lo social, tecnológico y laboral. Ortega invita a no quedar atrapados en lo que fuimos, sino a definirnos por lo que estamos dispuestos a aprender y a construir. En un entorno donde los roles profesionales se transforman con rapidez, su enfoque resalta que el valor personal se juega en la capacidad de proyectarse, adaptarse y elegir activamente el propio camino.