APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -En el contexto internacional, donde las oportunidades cruzan fronteras y las decisiones se toman a velocidad de mercado, no todo lo que se presenta como “beneficio” termina siendo positivo. En muchas ocasiones, lo atractivo esconde compromisos peligrosos.
A ese tipo de situación se le llama, en lenguaje popular, “un caramelo envenenado”.
La expresión se refiere a aquello que luce conveniente, dulce y prometedor, pero que en realidad contiene condiciones ocultas que pueden perjudicar a quien lo acepta.
En el Caribe, en América Latina y en otras regiones vulnerables, es común que países, empresas y hasta ciudadanos reciban propuestas aparentemente favorables que luego se convierten en cargas financieras, conflictos legales o pérdidas estratégicas.
En términos dominicanos, un caramelo envenenado es “algo que viene con su gancho”.
También se entiende como “un gancho disfrazado”, porque se presenta como solución, pero esconde la verdadera intención.
Otros lo llaman “una trampa bonita”, porque se ofrece con buena presentación, pero termina atrapando al que cae.
Y como se dice sin maquillaje: “eso parece dulce, pero mata”.
En el plano internacional, este fenómeno se ve en contratos de inversión, acuerdos comerciales, préstamos financieros, proyectos tecnológicos, compras militares y hasta en propuestas laborales en el extranjero.
Muchas ofertas llegan con grandes promesas, pero con cláusulas que limitan la soberanía económica, comprometen recursos naturales o generan dependencia prolongada.
También ocurre en el ámbito migratorio, cuando miles de personas son atraídas por supuestas oportunidades en otros países, pero terminan víctimas de explotación, tráfico humano o estafas organizadas.
Comentario desde Apunte.com.do
El periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, advirtió que en el mundo moderno “lo más peligroso no es el golpe directo, sino lo que llega envuelto en dulzura”.
“En el escenario internacional abundan los caramelos envenenados. Se presentan como progreso, ayuda o crecimiento, pero detrás traen compromisos que después resultan difíciles de romper”, expresó Estrella.
Agregó que el verdadero problema es que “el veneno no se siente al principio, sino cuando ya se ha firmado o aceptado la propuesta”.
En un mundo globalizado, donde la presión económica y social empuja a tomar decisiones rápidas, la prudencia se convierte en defensa.
Porque lo que hoy parece un regalo, mañana puede convertirse en una carga imposible de sostener.