APUNTE.COM.DO, Logroño.- El instituto Sagasta de Logroño acata una sentencia que considera que la prohibición de acceder al centro con el velo islámico o hiyab vulnera el derecho fundamental de libertad religiosa, por lo que, desde este miércoles, las alumnas que lo deseen pueden llevarlo, como ha hecho la que presentó el recurso.

Así lo ha indicado este miércoles a EFE la directora del Sagasta, Rosario Cuartero, quien ha añadido que el centro «acata la sentencia» del Juzgado de lo Contencioso número 2 de Logroño y no tiene nada más que decir al respecto.

«Como demócrata, admito y acato la ley, las normas y lo que dicen los jueces», ha dicho, por lo que si una sentencia, que es recurrible, dice que las alumnas pueden acudir a clase con el velo, no hay inconveniente en que lo hagan desde este miércoles, a raíz de acatar este fallo judicial.

Una joven con velo islámico a las puertas del instituto Sagasta de Logroño. EFE/ Raquel Manzanares

La sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, estima parcialmente el recurso presentado por una alumna de primer curso de Bachillerato Internacional, quien, el pasado 15 de septiembre, fue expulsada de clase al acudir con el velo islámico y no descubrirse la cabeza, aunque días después volvió sin él para poder continuar con sus estudios.

El Reglamento de Organización y Funcionamiento del Centro del Sagasta, que es el único instituto de La Rioja que imparte la modalidad de Bachillerato Internacional, establece que «no se permite el uso de gorros, gorras, viseras, capuchas, boinas y similares en el interior del edificio».

Un año de estudio

La directora ha incidido en que el Sagasta ha aplicado su reglamento interno al inicio del actual curso 2025-2026, tras «un año de un estudio muy profundo» y que fue aprobado por mayoría absoluta en el Claustro y en el Consejo Escolar.

«Este reglamento no va ni contra nada ni contra nadie, respetamos todas las creencias por igual», ha resalto Cuartero, para quien todo lo sucedido desde que esta alumna de 17 años presentó el recurso ha generado «un ruido mediático en la calle, pero no dentro del Sagasta», donde ha primado la normalidad.

Ha recordado que, antes del inicio del actual curso académico, explicó a las cinco alumnas y a sus familias que portaban el velo islámico en el anterior la entrada en funcionamiento del reglamento interno, al igual que lo conocía la estudiante que presentó el recurso, procedente de otro centro.