Entre la picardía, la necesidad y la manipulación emocional

Por Ramiro Estrella
Director Ejecutivo de Apunte.com.do

APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA. – En la cultura popular dominicana, el término “chapear” ha pasado de ser una simple expresión coloquial a convertirse en un fenómeno social ampliamente reconocido. Con el auge de las redes sociales y las relaciones digitales, esta práctica ha adquirido nuevas formas, donde el afecto, la compasión y el interés romántico pueden convertirse en herramientas de persuasión económica.
En el lenguaje cotidiano, “chapear” se refiere a la obtención de dinero, regalos o beneficios materiales mediante el engaño, la manipulación emocional o el interés fingido en una relación afectiva. Aunque no se trata de una conducta exclusiva de un género, en muchos casos se asocia a mujeres que utilizan estrategias repetitivas para aprovecharse de hombres emocional o económicamente vulnerables.

¿Cómo se define una mujer “chapeadora”?

Desde una perspectiva social y psicológica, una mujer chapeadora puede definirse como aquella que:
Utiliza el interés romántico, la seducción, la victimización o la manipulación emocional para obtener beneficios económicos o materiales, sin una intención real de construir una relación afectiva genuina.
La psicóloga Ana M. Ángel Esteban explica que “la manipulación emocional se basa en distorsionar la realidad para influir en el comportamiento del otro, generando culpa, dependencia o compasión”.
Por su parte, la psicóloga Andrea Vicente señala que algunas personas con rasgos narcisistas “ven a la pareja como un medio para satisfacer sus necesidades, más que como un vínculo de reciprocidad”, lo que incluye beneficios económicos.
En este contexto, el “chapeo” no es un hecho aislado, sino un patrón de conducta.
Puede provenir de cualquier estrato social

Contrario a la creencia popular, la mujer chapeadora no pertenece únicamente a sectores de bajos recursos. Este comportamiento puede encontrarse en:
Barrios populares
Clase media
Ambientes profesionales
Sectores empresariales
Espacios académicos

El factor determinante no es la condición económica, sino la intención de obtener beneficios mediante el engaño.
La educación influye en las artimañas
El nivel educativo y cultural también marca diferencias en las estrategias utilizadas:
Chapeo básico:
Historias simples de enfermedades, falta de comida o transporte.
Chapeo estratégico:
Relatos más elaborados sobre estudios, emprendimientos o supuestos problemas legales.

 

Chapeo sofisticado:
Uso de lenguaje profesional, argumentos financieros y manipulación psicológica más sutil.
Mientras mayor es la preparación, más creíble suele ser la narrativa.
Amor exprés: la estrategia del apego rápido
Frases como “te amo” o “contigo quiero todo” aparecen en pocos días. Este fenómeno, conocido como love bombing, busca generar dependencia emocional para facilitar futuras peticiones económicas.
Tragedias familiares y enfermedades
Relatos sobre hijos enfermos o padres hospitalizados apelan a la compasión y llevan al envío de dinero para “emergencias” muchas veces inexistentes.
Estudios, superación y falsas metas
La narrativa de “quiero salir adelante” convierte al hombre en patrocinador involuntario de metas ficticias.
Emergencias constantes
Celulares dañados, mudanzas urgentes o problemas repentinos que siempre requieren una transferencia.
Promesas que nunca se cumplen
Encuentros, compromisos o formalizaciones que se anuncian, pero nunca se concretan.
Peticiones económicas frecuentes
Recargas, servicios, regalos, alquileres. La relación se convierte en una transacción.

Manipulación emocional
Frases como “si me amaras me ayudarías” buscan generar culpa. La psicóloga Lara Ferreiro advierte que “estas dinámicas afectan la autoestima de las víctimas”.
Dramas como herramienta de control
Los conflictos mantienen la atención del hombre y refuerzan su rol de “salvador”.
Relaciones paralelas
La misma historia suele repetirse con varios hombres al mismo tiempo.
Interés condicionado al dinero
El interés aumenta cuando hay recursos y disminuye cuando no los hay.
El llamado “chapeo sano” dentro de la pareja
No todo uso de la persuasión femenina debe interpretarse como manipulación negativa. En algunos hogares, especialmente cuando el hombre es excesivamente tacaño o poco dispuesto a suplir necesidades básicas, la mujer recurre a estrategias de convencimiento para asegurar el bienestar familiar.
Este llamado “chapeo sano” no busca beneficio personal egoísta, sino:
Comprar alimentos
Pagar servicios del hogar
Cubrir necesidades de los hijos
Mantener la estabilidad familiar
Aquí existe una relación real, convivencia, compromiso y una finalidad legítima: sostener el hogar.
Aunque lo ideal es la comunicación directa y la planificación financiera, estas dinámicas reflejan realidades culturales donde la persuasión se convierte en una herramienta de gestión doméstica.

Recuadro informativo
¿Chapeo o manipulación?
Chapeo negativo: engaño con fines personales.
Chapeo sano: persuasión para cubrir necesidades del hogar.
Relación saludable: comunicación, acuerdos claros y respeto mutuo.
Consecuencias del chapeo negativo
Pérdidas económicas
Desgaste emocional
Desconfianza
Baja autoestima
Señales de alerta
Pedidos constantes de dinero
Historias difíciles de verificar
Promesas incumplidas
Falta de reciprocidad
Interés condicionado a lo económico

Llamado a la conciencia
La prevención comienza con la educación emocional. Aprender a identificar señales de manipulación no solo protege el bolsillo, sino también la salud mental y la dignidad personal.

Reflexión final
En tiempos donde las emociones se monetizan y el afecto se negocia, resulta imprescindible distinguir entre el amor genuino y el interés disfrazado.
El amor no se mide por transferencias, sino por respeto.