APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -Muchos peloteros que en el béisbol mexicano lucen como auténticas máquinas ofensivas, mostrando poder, consistencia y producción constante, encuentran una realidad muy distinta cuando se enfrentan a los equipos de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional (LIDOM).
En los estadios de México, varios “matan” con el bate: conectan cuadrangulares, remolcan carreras y dominan a los lanzadores rivales. Sin embargo, cuando pisan suelo dominicano, su rendimiento suele bajar de forma notable.
El pitcheo criollo, reconocido por su calidad, agresividad y experiencia, se convierte en un muro difícil de superar. Lanzadores con recorrido en Grandes Ligas, ligas menores y torneos internacionales saben cómo atacar las debilidades de los bateadores y limitar su producción.
Otro factor determinante es el nivel de competencia. La LIDOM se caracteriza por juegos cerrados, estrategias defensivas bien ejecutadas y una alta presión en cada turno al bate. Aquí, cada error cuesta caro y cada lanzamiento cuenta.
Además, influyen las condiciones de juego: parques más amplios, estilos de pitcheo más variados, climas distintos y una afición exigente que no perdona la falta de resultados.
No obstante, algunos jugadores sí logran sobresalir tanto en México como en la pelota dominicana. Son pocos, pero demuestran que el talento verdadero se impone en cualquier escenario. Estos peloteros combinan poder, disciplina, capacidad de ajuste y lectura del juego.
La realidad es clara: no todos los que brillan en México rinden en la LIDOM, y solo una minoría logra mantener un alto nivel en ambas ligas.
Comentario
“El béisbol dominicano no perdona. Aquí no basta con dar jonrones en México; en la LIDOM hay que saber pensar el juego, ajustarse al pitcheo y responder bajo presión. Por eso son pocos los que rinden allá y también aquí. La pelota invernal dominicana sigue siendo una de las más exigentes del Caribe.”