APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. - La transparencia y la buena fe son pilares esenciales para el desarrollo de cualquier sociedad.
Cuando predominan las intenciones ocultas, se debilitan la confianza y la convivencia.
Las llamadas intenciones aviesas se refieren a propósitos torcidos, engañosos o mal encaminados, que aparentan buscar el bien común, pero persiguen beneficios personales.
El peligro de los dobles discursos
Una señal clara de mala intención es la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
El discurso puede ser positivo, pero las acciones revelan otro interés.
Estas prácticas afectan la credibilidad institucional y generan desconfianza social.
La ética como fundamento
Especialistas en comunicación y derecho coinciden en que la ética debe guiar toda acción pública y privada.
Sin honestidad, no hay progreso sostenible.
La transparencia fortalece la democracia.
La manipulación la debilita.
Un llamado a la conciencia ciudadana
Identificar intenciones ocultas requiere:
Análisis crítico
Información verificada
Participación activa
Una ciudadanía informada es la mejor defensa contra la mala fe.
Comentario de Ramiro Estrella
“La honestidad construye confianza y fortalece la sociedad. Las intenciones aviesas, en cambio, generan división y deterioran las instituciones. La transparencia debe ser una exigencia permanente”, afirmó Ramiro Estrella, periodista y abogado, director ejecutivo de Apunte.com.do.
Reflexión final
La honestidad construye.
La mala intención destruye.