APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -En un contexto global marcado por la inmediatez informativa y las altas expectativas, vuelve a cobrar fuerza un principio tan simple como necesario: no celebrar antes de tiempo. La advertencia apunta a la importancia de la prudencia frente a anuncios, proyecciones o resultados que aún no han sido confirmados de manera oficial.
En escenarios políticos, judiciales, económicos y deportivos, es cada vez más común que se adelanten conclusiones sin que los procesos hayan llegado a su etapa final. Esta práctica, lejos de fortalecer la confianza pública, suele generar confusión y frustración cuando los desenlaces no coinciden con lo anticipado.
Celebrar antes de tiempo implica desconocer el valor de los procedimientos formales. Una sentencia solo existe cuando es notificada, un acuerdo solo es válido cuando se firma y un triunfo solo se consolida cuando concluye el evento que lo define. Hasta entonces, cualquier festejo resulta prematuro.
Analistas internacionales advierten que el exceso de optimismo puede convertirse en un factor de riesgo. En el deporte, la historia recoge numerosos casos de derrotas inesperadas por subestimar al adversario. En la política, encuestas favorables no siempre se traducen en victorias. En el ámbito judicial, expectativas públicas suelen chocar con decisiones finales distintas a las esperadas.
Comentario de Ramiro Estrella
Periodista y abogado, director ejecutivo de Apunte.com.do
“La prudencia no debe interpretarse como falta de confianza, sino como respeto al proceso. Celebrar antes de tiempo solo alimenta falsas expectativas y debilita la credibilidad institucional”.
El llamado es claro y oportuno: esperar, verificar y confirmar. En tiempos donde la información viaja más rápido que los hechos, la mesura sigue siendo una de las principales garantías de responsabilidad y seriedad informativa.