APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -La Revolución Industrial es el nombre con el que se conoce el proceso de transformaciones económicas, sociales y tecnológicas que modificó de manera profunda la forma de producir bienes y organizar el trabajo en el mundo moderno.
Este fenómeno histórico se inició a finales del siglo XVIII en Inglaterra, nación que forma parte de Europa y del Reino Unido, desde donde el nuevo modelo industrial se expandió hacia el resto del continente europeo y posteriormente a otras regiones del mundo.
Hasta entonces, la economía se basaba principalmente en la agricultura y el trabajo artesanal. Con la llegada de la industrialización, las máquinas sustituyeron el esfuerzo manual, impulsadas por nuevas fuentes de energía como el vapor y el carbón.
El surgimiento de las fábricas permitió aumentar la producción y reducir costos, dando paso a la fabricación en serie y a un acelerado crecimiento del comercio.
Este proceso provocó un fuerte éxodo rural, ya que miles de personas emigraron del campo a las ciudades en busca de empleo, transformando la estructura urbana y social de Europa.
La Revolución Industrial también dio origen a nuevas clases sociales, como la burguesía industrial, propietaria del capital, y la clase obrera, que enfrentó extensas jornadas laborales y condiciones precarias de trabajo.
Estas desigualdades impulsaron las primeras luchas sindicales y la creación de normas laborales, sentando las bases del derecho del trabajo moderno.
Con el tiempo, la industrialización evolucionó hacia una segunda etapa marcada por la electricidad, el acero y el petróleo, consolidando el desarrollo tecnológico que hoy define a la sociedad contemporánea.
Comentario de Ramiro Estrella
“Que la Revolución Industrial haya surgido en Inglaterra, en el corazón de Europa, no fue casualidad. Allí confluyeron capital, innovación y visión de futuro. Sin embargo, su legado nos recuerda que el progreso solo es verdadero cuando va acompañado de justicia social y respeto a la dignidad humana”.