APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -Pese a su experiencia, disposición y capacidad para seguir aportando, miles de adultos mayores están siendo excluidos del mercado laboral formal en la República Dominicana y en distintos países de la región.

Datos del Banco Central revelan que más de 596 mil personas mayores de 60 años están trabajando en el país, pero dos de cada tres lo hacen en la informalidad, sin contrato, sin seguro médico y sin estabilidad.

El Observatorio de Derechos Humanos para Grupos Vulnerabilizados (ODHGV) advierte que cerca del 85 % de los adultos mayores vive con ingresos insuficientes, y que muchos no tienen acceso a pensiones que garanticen una vida digna.

Los testimonios confirman la situación.
En Los Mina, Manuel de la Cruz, de 64 años, vende productos agrícolas frente a su vivienda. “Hay días que apenas gano 500 pesos”, relata.

En Santiago, Leonarda Gómez, de 80 años, prepara y vende dulces de coco. Aunque trabajó toda su vida, nunca recibió una pensión. “Si no trabajo, no como”, afirma.

En Santo Domingo Este, un hombre de 70 años cuida vehículos en una zona comercial. No tiene ingresos fijos ni protección social.

Mientras tanto, las oportunidades formales siguen reduciéndose. Entre abril y junio de 2025, el 82.5 % de los nuevos empleos creados fue ocupado por jóvenes de 15 a 39 años, desplazando a los adultos mayores.

La OECD ha advertido que las tasas de empleo se desploman después de los 50, situación agravada por la falta de acceso a capacitación y a programas de reinserción laboral.

Aunque la Ley 352-98 establece protección para las personas envejecientes, organizaciones sociales señalan que su aplicación real sigue siendo mínima.

El UNFPA también alerta que la población dominicana envejece aceleradamente, lo que convierte esta exclusión laboral en un desafío urgente para el Estado y para el sector privado.

Comentario de Ramiro Estrella

El periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, advirtió que “la exclusión laboral de los adultos mayores es una injusticia que se alimenta del prejuicio. El país no puede darse el lujo de desperdiciar décadas de experiencia y disciplina. Es hora de entender que la edad no resta capacidad, pero sí revela la falta de oportunidades”.

La experiencia sigue siendo un tesoro.
Pero, en la práctica, miles de adultos mayores están viendo cómo, cada día, les cierran la puerta laboral.