APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -“La prisa suele ser mala consejera” es una expresión popular que advierte sobre los peligros de actuar sin pensar. Psicólogos como Daniel Kahneman explican que las decisiones apresuradas activan impulsos y reducen la capacidad de analizar consecuencias.

Especialistas en conducta social señalan que, en tiempos de inmediatez, muchas personas confunden rapidez con eficiencia, lo que provoca errores, conflictos y pérdidas económicas.

La doctora española María Dolores Martín, experta en neurociencia, afirma que “el cerebro necesita pausas para evaluar. Cuando la prisa domina, la razón se bloquea”.

Líderes religiosos también retoman la expresión, recordando que incluso en la Biblia se advierte sobre el peligro de la impulsividad. “La sabiduría siempre camina más despacio que el impulso”, dijo el pastor brasileño Rafael Souza.

Para el periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, el mensaje es claro:
“La prisa hace tropezar. Pensar antes de actuar sigue siendo la mejor estrategia en cualquier ámbito.”

En un mundo acelerado, la frase mantiene su vigencia: detenerse un momento puede evitar grandes errores.