APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL . -“El maná no cae del cielo” es una expresión de raíz bíblica que hoy recuerda una verdad aplicable a la vida diaria: las bendiciones llegan, pero requieren acción humana. Su origen está en el libro de Éxodo, cuando Dios proveyó alimento a Israel en el desierto, pero cada persona debía levantarse a recogerlo.

Teólogos como John Piper y la especialista Ruth Lapide coinciden en que la frase subraya la responsabilidad, la disciplina y el trabajo constante.

El reverendo dominicano Elías Castillo afirma que “Dios proveyó maná, pero el pueblo tenía que salir a buscarlo. La fe nunca estuvo separada del esfuerzo”.

La académica mexicana Dra. Patricia Molina señala que, en tiempos de incertidumbre económica, esta enseñanza llama a evitar la pasividad y a asumir un rol activo en la construcción del bienestar familiar y social.

Para el periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, el mensaje es claro:
“Confiar en Dios no es esperar sentado. El maná llega, pero solo para quienes caminan hacia él.”

Así, la antigua frase mantiene su vigencia: la ayuda divina acompaña al esfuerzo humano, no lo reemplaza.