Sufrirá lo indecible por algo que no alcanzará nunca
Por José García | Apunte.com.do
APUNTE.COM.DO.-SANTO DOMINGO,RD. Hay quienes dedican su vida entera a perseguir una meta, una ilusión o una persona… y, aún así, nunca la alcanzan. Lo más doloroso no es el fracaso en sí, sino el desgaste emocional, físico y espiritual que deja esa carrera interminable hacia lo inalcanzable.
Vivimos en un mundo donde se glorifica la ambición, donde el “nunca te rindas” se convierte en un mantra vacío para justificar la ansiedad, el insomnio y el sacrificio de lo esencial. Algunos se endeudan para aparentar, otros se obsesionan con amores imposibles, y no faltan los que se someten a extremos para lograr un cuerpo, un título o una posición que simplemente no está en su destino.
Y aunque duela aceptarlo, hay realidades que no cambian por más fe o esfuerzo que se inviertan. ¿Vale la pena entonces sufrir lo indecible por algo que nunca llegará? ¿Tiene sentido perderse en el intento, cuando el precio es uno mismo?
El tiempo, sabio e implacable, siempre tiene la última palabra. Porque hay quienes llegarán al final de sus días sin haber obtenido aquello por lo que tanto lucharon. No por falta de capacidad, sino porque simplemente no era para ellos.
Quizás, lo más valiente no es persistir ciegamente, sino saber cuándo soltar. Soltar lo que no se da, lo que no fluye, lo que no responde, lo que nunca fue tuyo.
Y ahí, en ese acto de honestidad brutal, puede que se encuentre la verdadera libertad.