“Siempre que llueve, escampa: una lección de vida en tiempos difíciles”
Por Ramiro Estrella, Director Ejecutivo de Apunte.com.do
APUNTE.COM.DO.-SANTO DOMINGO,REPUBLICA DOMINICANA. – Hay frases que aunque parezcan simples refranes del campo, encierran una gran sabiduría ancestral, una filosofía de vida, una esperanza a prueba de tormentas. Una de esas es: “Siempre que llueve, escampa”.
Cuántas veces, en medio de una crisis personal, una pérdida, un problema económico o una situación de salud, sentimos que la vida nos lanza toda su furia sin tregua. Como si el cielo se empeñara en llovernos encima sin descanso. Pero tarde o temprano, siempre sucede lo mismo: las nubes ceden, el viento cambia y el sol vuelve a salir.
Esa es la enseñanza que contiene esta frase tan dominicana, tan real: ninguna tormenta es eterna. La vida es un ciclo, un vaivén entre días grises y cielos despejados. Y aunque en el momento de la tormenta nos sintamos atrapados, sin salida, hay que tener fe en que el aguacero pasará. Porque siempre lo hace.
Esta verdad no solo aplica a lo personal, sino también al país. República Dominicana ha vivido momentos difíciles: crisis económicas, fenómenos naturales, escándalos políticos, pandemias, divisiones sociales. Pero siempre, después de cada dificultad, este pueblo ha sabido levantarse. Con esfuerzo, con fe, con unidad. Porque aquí, aunque llueva fuerte, siempre escampa.
En nuestras familias, comunidades, en los barrios humildes y en los salones de poder, hay que recordar esta verdad sencilla pero poderosa. Que por más oscuro que se vea el panorama, siempre hay un después. Un nuevo intento. Una oportunidad de comenzar.
Hoy, en medio de tantas noticias duras, de incertidumbre global y de preocupaciones que cargan los dominicanos de a pie, vale la pena repetirla, escribirla, tatuarla en el corazón:
“Siempre que llueve, escampa.”
Que esta frase sea el bálsamo que calme las ansiedades, la esperanza que empuje a seguir luchando, el consuelo en medio del duelo, y la fe viva de que lo mejor aún está por venir.
Porque como dice el pueblo, con la sabiduría que no aprende en libros:
el agua moja, pero no se queda para siempre. Y después del aguacero, siempre sale el sol.