“No son brisas que tumban coco: cuando el viento arrastra más que hojas”

Por Ramiro Estrella, Director Ejecutivo de Apunte.com.do

APUNTE.COM.DO.-SANTO DOMINGO,REPUBLICA DOMINICANA.-. –“No son brisas que tumban coco”. En el lenguaje popular dominicano, pocas frases encierran tanto como esa. Puede parecer un dicho más entre los muchos que adornan la riqueza del habla criolla, pero se trata deuna empresión que va mucho más allá. Encierra advertencia, realidad y sabiduría. Porque cuando se dice eso, no se está hablando del viento: sino de fuerza, de peligro, de que lo que viene no es juego.

En estos tiempos de incertidumbre, cuando los problemas se multiplican, cuando la economía da señales ambiguas, cuando la violencia se siente en las calles, cuando el respeto se evapora y la esperanza parece un lujo, muchos se consuelan diciendo “eso pasa”, “eso es normal”, “siempre ha sido así”. Sin embargo,quienes saben leer el ambiente —los que han vivido más, los que han visto ir y venir tormentas— levantan la voz para decir con firmeza: no, esto no es una brisita cualquiera. Esto viene con fuerza. No son brisas que tumban coco.

Y es que República Dominicana atraviesa un momento clave. El país avanza, sí. Hay crecimiento económico, desarrollo turístico, inversión extranjera. Pero a la vez, hay un ruido de fondo que no podemos ignorar. La juventud pide oportunidades. Las comunidades claman por servicios básicos. El ciudadano común exige justicia, equidad, seguridad. La corrupción, aunque más perseguida, sigue respirando en los rincones del poder. El crimen organizado no da tregua, y en los barrios se sienten vientos que no son del Caribe, sino de desesperación.

“No son brisas que tumban coco” también aplica en lo personal. Muchas familias atraviesan tormentas emocionales. Problemas de pareja, desempleo, enfermedades, soledad. Hay quienes sonríen en redes sociales, pero por dentro están derrumbándose. Otros cargan con deudas que los ahogan, con pérdidas que no han sanado, con batallas que pelean en silencio.

Y como si fuera poco, en el escenario político nacional las tensiones crecen. Algunos sectores lanzan promesas como hojas al viento, pero el pueblo no se conforma con discursos. Quiere hechos. realildades, dirigentes y líderes que no se doblen ante el poder, que no huyan ante la verdad. Porque este pueblo, noble y trabajador, también tiene un límite, que cuando se pasa, lo que viene no es una brisa: es un ventarrón social.

Pero cuidado. Esta advertencia no es para sembrar miedo. Es para abrir los ojos. Para actuar antes de que sea tarde. La historia nos ha enseñado que las grandes crisis no llegan de golpe: se cocinan a fuego lento, en medio de la indiferencia, del “eso no me toca”, del “que lo arreglen otros”.

Por eso, desde Apunte.com.do, levantamos la voz. Decimos con claridad y responsabilidad:
No son brisas que tumban coco.
No subestime los signos de los tiempos.
No ignore las señales que ya están frente a nuestros ojos.

Es momento de unidad, de acción, de responsabilidad social, de escuchar a la gente, de hablar con la verdad, de servir con transparencia. Porque si no enfrentamos los vientos con madurez y liderazgo, nos arrastrarán.

La República Dominicana no puede darse el lujo de volver a improvisar. Lo que viene no se barre con una escoba ni se calma con un discurso. Exige carácter, valentía, visión. Porque no son brisas que tumban coco… es viento de cambio, o viento de tormenta. Usted elige.