Tira puya, tira puya… y nadie da la cara

APUNTE.COM.DO.- SANTO DOMIGNO,REPUBLICA DOMINICANA.- En el día a día dominicano, el arte de “tirar puya” se ha convertido en una especie de deporte nacional. No importa si es en redes sociales, en el entorno laboral o en el ámbito político; siempre hay alguien dispuesto a lanzar una frase punzante, un comentario ácido o una indirecta que da en el blanco. Lo curioso es que, muchas veces, esas “puyas” llegan sin explicar el motivo, sin asumir responsabilidad, y casi siempre sin dar la cara.

La “puya” es un recurso fácil para quienes buscan destacar, para aquellos que prefieren el ataque velado antes que el diálogo directo. Es una forma de comunicación que, aunque divertida para algunos, refleja también un problema social: la falta de honestidad y la ausencia de conversaciones francas que lleven a soluciones reales.

Y si no, miremos alrededor…

Ejemplo 1: La puya entre ex presidentes

Hace poco, Leonel Fernández afirmó que “la improvisación y el populismo han puesto en peligro los avances democráticos del país”. Aunque no mencionó nombres, muchos interpretaron el comentario como una clara referencia a las políticas del actual presidente Luis Abinader. La respuesta no se hizo esperar: desde el oficialismo se comentó que “hay quienes no pueden superar el siglo pasado”. Puyas van, puyas vienen, y el debate serio sigue brillando por su ausencia.

Ejemplo 2: Las redes, campo de batalla de puyas

En Twitter, figuras públicas como Santiago Matías (Alofoke) y comunicadores rivales intercambian indirectas disfrazadas de opiniones. “Hay gente que cree que tener micrófono es lo mismo que tener cerebro”, posteó uno. Minutos después, otro respondía: “Lo bueno de la ignorancia es que entretiene a los seguidores fieles”. Sin nombres, claro, pero con dardos bien afilados.

Ejemplo 3: Influencers en modo puya

En el mundo del entretenimiento, también se cuecen habichuelas. La influencer dominicana Mami Jordan lanzó recientemente una historia diciendo: “Hay gente que se hace la santa en redes, pero vive en OnlyFans sin decirlo”. Al instante, las especulaciones inundaron los comentarios. Aunque no se dijo a quién iba dirigido, todo el mundo tuvo una sospecha.

Ejemplo 4: Puyas sindicales y empresariales

En el sector laboral, también se sienten las “puyas”. El presidente de una confederación sindical comentó que “algunos empresarios se llenan la boca hablando de responsabilidad social, pero ni siquiera pagan el salario mínimo”. La respuesta empresarial fue igual de indirecta: “Hay quienes viven de hablar, pero no generan ni un empleo”. Un toma y daca que retrasa los acuerdos verdaderos.

En tiempos donde la polarización crece y las diferencias parecen irreconciliables, “tirar puya” funciona como un escape para expresar frustraciones o desacuerdos sin confrontar de verdad. Pero, ¿hasta cuándo seguirá siendo válido recurrir a esto? Porque, al final, las “puyas” quedan flotando en el aire, generando ruido, pero pocas veces conducen a un entendimiento o a un cambio constructivo.

Quizás lo que necesitamos es menos puyas y más puentes; menos indirectas y más diálogos; menos peleas sin sustancia y más acciones concretas. Porque vivir en un país donde “tirar puya” es parte de la cultura popular puede ser divertido, sí, pero también desgastante y, en ocasiones, perjudicial.

Así que la próxima vez que alguien te tire una “puya”, pregúntate: ¿es solo para llamar la atención o hay un mensaje que vale la pena escuchar? Y si tú eres quien la lanza, tal vez sea momento de pensar si no es mejor decir las cosas de frente y con respeto.

Al final del día, “tirar puya” puede ser entretenido, pero construir juntos un país mejor requiere algo más que frases punzantes.