Una pregunta controversial: Por qué Jesús no eligió a ninguna mujer como apóstol y si ese hecho no habría afectado a las féminas en las decisiones que han sido tomadas por los hombres.

Jesús eligió a doce apóstoles para que anunciaran su Buena Nueva a través del mundo. ¡No había ninguna mujer entre ellos! Los apóstoles debían viajar lejos, arriesgándose al naufragio o a la prisión, dirigir a los primeros cristianos en muchos países?

Desde tiempos inmemorables esta pregunta ha sido motivo de cuestionamiento, porque la razón por la que habría llevado a Jesús a no escoger ninguna mujer dentro de los 12 discípulos ha sido poco entendible, aunque la o las razones que lo llevaron a tomarla tengan sus justificaciones, desde su punto de vista.

Uno de los argumentos sustentados ha sido que las mujeres en esos tiempos no estaban acostumbradas a los largos viajes, pero se conoce de otras féminas que acompañaban a Jesús en su prédica, por ejemplo María Magdalena, que fue la primera en verla cuando resucitó al tercer día de su crucifixión. Entonces eso sería contradictorio. Hay otras mujeres que seguían a Jesús.

Pero podemos apreciar también cómo los apóstoles iban con sus esposas, tras acompañar a Jesús. Entonces nuevamente hay una contradicción, no sería esa la razón.

Se ha dicho que existió una desvalorización de Jesús sobre las mujeres y que su exclusión del grupo de los 12 pudo haber contribuido significativamente que a partir de este acontecimiento histórico que marcó la humanidad, ha tenido que ver mucho con que las mujeres no han tenido la importancia que debieron merecerse.

Jesús habría pensado que el hombre en estos tiempos tenía más posibilidades de transmitir el mensaje de fe. Pero la duda se ha mantenido y la poca importancia que se atribuye no le dio Jesús a la mujer dejándola fuera del grupo de los 12 apóstoles ha servido como punto de lanza para reyes, príncipes, gobernantes y otros hombres con don de mando en el mundo para dejar fuera a la mujer de los cargos y no tomarla mucho en cuenta cuando se trata de tomar decisiones trascendentales.

El tema seguirá siempre sobre el tapeta y los cuestionamientos. Cada quien sacará sus propias conclusiones.

Pero un hecho muy cierto en estos tiempos, el mundo ha cambiado y las mujeres cada vez más han logrado incorporarse a las labores que antes eran muy exclusivas para el hombre. Se ha ido ganando el espacio que antes se le negaba. Incluso hay muchas que han sido hasta Presidenta de la República

Y otra cosa que esta bien clara, no fueron tomada en cuenta para esas labores asginadas a 12 apóstoles, pero todas ellas al igual que los hombres pueden contar con Jesús siempre

Los doce elegidos

El Señor buscó un retiro solitario la noche anterior a la IL mañana en que fueron llamados y ordenados los Doce Apóstoles, y allí “pasó la noche orando a Dios”. Entonces, habiendo amanecido, y mientras las multitudes se reunían para oír más del nuevo y maravilloso evangelio del reino, El pidió que se acercaran algunos de los que hasta entonces lo habían acompañado devotamente con carácter de discípulos o seguidores, y de entre ellos eligió a doce, a los cuales ordenó y nombró apóstoles.

Antes de esta ocasión, ninguno de ellos había sido comisionado con determinada delegación de autoridad o nombramiento especial; habían formado parte de los discípulos en general, aunque, como ya hemos visto, a siete de ellos se había extendido un llamado preliminar que habían aceptado en el acto, abandonando totalmente o en parte sus negocios para seguir al Maestro.

Estos fueron: Andrés, Juan, Simón Pedro, Felipe, Natanael, Santiago o Jacobo y Leví o Mateo. Sin embargo, antes de este día transcendental, ninguno de los Doce había sido ordenado o apartado en su oficio sagrado.

Los tres evangelistas que escriben sobre la organización de los Doce dan a Simón Pedro el primer lugar en la categoría de los apóstoles, y a Judas Iscariote el último; y también concuerdan en la posición relativa de algunos, pero no de todos.

Siguiendo el orden en que los enumera S. Marcos—y este podría ser el más conveniente, visto que otorga los primeros tres lugares a los que más adelante llegaron a ser los de mayor prominencia.

Tenemos la siguiente lista:

Simón Pedro; Jacobo o Santiago (hijo de Zebedeo); Juan (hermano del anterior); Andrés (hermano de Simón Pedro); Felipe; Bartolomé (o Natanael); Mateo; Tomás; Santiago (hijo de Alfeo); Judas (también conocido como Lebeo o Tadeo); Simón (que se distingue por el sobrenombre de Zelote, también conocido como el Cananita) y Judas Iscariote, quien lo traicionó.