Siempre he sido un acérrimo crítico de los gobiernos que toman préstamos con organismos internacionales hasta para hacer un sanitario, pero es bueno establecer que en el caso del presidente Luis Abinader encontró un país paralizado, sumido en un grave problema de salud causado por el covid-19 y una difícil situación económica como consecuencia de la misma situación.
No tenía otra opción. La verdad ha de ser dicha. Lo importante es que los montos de esos préstamos han sido destinados a áreas que demandaban una atención urgente del Gobierno.