El Derecho a Creer y La Ignorancia (Parte IV)

Cuando racionalmente escogemos lo que deseamos aprender o ignorar, la elección es autónoma y la hacen los individuos solo para ellos mismos: puedo pensar que sería interesante aprender latín, pero pronto decido que no vale la pena el tiempo y el esfuerzo para aprenderlo, pues es una lengua muerta. Me invitan a participar en una conferencia sobre el COVID-19 para aprender las características y mutaciones del virus, y rápidamente pienso: "Tengo mejores cosas que hacer. Estas son opciones personales. A veces, sin embargo, la decisión de optar por la ignorancia racional la toma una parte por otra. Otros individuos en posición de poder la escogen por uno. Y, es cuando esto sucede que debemos ser muy cuidadoso porque no necesariamente aquellos que escogen por nosotros lo están haciendo por nuestros intereses y bienestar. Considere este ejemplo: los funcionarios del ministerio de educación deciden que los estudiantes ya no necesitan aprender la tabla de multiplicar. Una vez más, se requiere juicio, ya que pueden surgir consecuencias no deseadas por ignorancia racional: tal vez los estudiantes que nunca aprendan la tabla de multiplicar no puedan multiplicar mentalmente y deban siempre tener a mano una calculadora.
Hg 10/20/2020