Madrid, 2 jun (EFE).- El rey Juan Carlos dijo hoy que ha decidido abdicar en favor del príncipe Felipe para que pueda "abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación".

En un mensaje a la nación, el monarca agregó que pensó en el relevo al cumplir, en enero pasado, 76 años, y que cuando vuelve "la mirada atrás", no puede "sino sentir orgullo y gratitud" hacia los españoles.

"Guardo y guardaré siempre a España en lo más hondo de mi corazón", recalcó el rey en su mensaje para explicar su decisión de abdicar en su hijo, de 46 años, y que fue emitido por radio y televisión a la nación desde su despacho en el Palacio de la Zarzuela.

Juan Carlos I, que llegó al trono hace 39 años, agregó que en este período ha "gozado" con los éxitos de los españoles y "sufrido cuando el dolor o la frustración les ha embargado".

Recordó que cuando fue proclamado rey asumió con el firme compromiso de servir a los intereses generales de España, y destacó también su orgullo por "lo mucho y bueno" que entre todos se ha conseguido en estos años.

Juan Carlos I aseguró que, "fiel al anhelo político" de su padre, el Conde de Barcelona, de quien heredó el legado histórico de la Monarquía española, ha querido ser "rey de todos los españoles".

El monarca expresó su gratitud a la reina Sofía, "cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca".

También mostró su agradecimiento a todas las personas que han encarnado los poderes y las instituciones del Estado durante su reinado, y a cuantos le han ayudado "con generosidad y lealtad".

El Gobierno celebrará mañana, martes, un consejo de ministros extraordinario para aprobar la ley orgánica que, según la Constitución española, permitirá la sucesión de la Corona en el príncipe Felipe.

El Parlamento ya ha iniciado hoy los preparativos para la tramitación de la abdicación de Juan Carlos I, así como del acto de coronación del futuro rey Felipe VI.

Una vez que el Gobierno apruebe mañana el texto de la ley, éste deberá recibir el visto bueno de la Mesa del Congreso que abrirá un plazo para que los grupos parlamentarios presenten enmiendas.

Las leyes orgánicas, aquellas relativas al desarrollo de los derechos fundamentales o la Corona, necesitan de la mayoría absoluta del Congreso para ser aprobadas.

Una vez que la norma obtenga el visto bueno de la Cámara Baja pasará al Senado y, si éste no introduce modificaciones, quedará aprobada definitivamente.

Fuentes parlamentarias dijeron a Efe que los plazos pueden ser muy breves, y en poco más de una semana la ley podría estar definitivamente aprobada, con lo que la abdicación del rey sería efectiva.

Pocos días después, el príncipe Felipe será entonces proclamado rey ante las Cortes Generales reunidas en el Congreso. EFE

 

Mensaje íntegro del Rey a los españoles para explicar su abdicación

Madrid, 2 jun (EFE).- El rey Juan Carlos I anunció hoy que abdica del trono español y dará paso a su hijo, el príncipe Felipe, tras casi 39 años de reinado.

A continuación se reproduce el mensaje íntegro a los españoles leído por el Rey desde el Palacio de la Zarzuela, su residencia oficial, para explicar su decisión:

"Me acerco a todos vosotros esta mañana a través de este mensaje para transmitiros, con singular emoción, una importante decisión y las razones que me mueven a tomarla.

En mi proclamación como Rey, hace ya cerca de cuatro décadas, asumí el firme compromiso de servir a los intereses generales de España, con el afán de que llegaran a ser los ciudadanos los protagonistas de su propio destino y nuestra nación una democracia moderna, plenamente integrada en Europa.

Me propuse encabezar entonces la ilusionante tarea nacional que permitió a los ciudadanos elegir a sus legítimos representantes y llevar a cabo esa gran y positiva transformación de España que tanto necesitábamos.

Hoy, cuando vuelvo atrás la mirada, no puedo sino sentir orgullo y gratitud hacia vosotros.

Orgullo, por lo mucho y bueno que entre todos hemos conseguido en estos años.

Y gratitud, por el apoyo que me habéis dado para hacer de mi reinado, iniciado en plena juventud y en momentos de grandes incertidumbres y dificultades, un largo período de paz, libertad, estabilidad y progreso.

Fiel al anhelo político de mi padre, el Conde de Barcelona, de quien heredé el legado histórico de la monarquía española, he querido ser Rey de todos los españoles.

Me he sentido identificado y comprometido con vuestras aspiraciones, he gozado con vuestros éxitos y he sufrido cuando el dolor o la frustración os han embargado.

La larga y profunda crisis económica que padecemos ha dejado serias cicatrices en el tejido social pero también nos está señalando un camino de futuro cargado de esperanza.

Estos difíciles años nos han permitido hacer un balance autocrítico de nuestros errores y de nuestras limitaciones como sociedad.

Y, como contrapeso, también han reavivado la conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación.

Todo ello ha despertado en nosotros un impulso de renovación, de superación, de corregir errores y abrir camino a un futuro decididamente mejor.

En la forja de ese futuro, una nueva generación reclama con justa causa el papel protagonista, el mismo que correspondió en una coyuntura crucial de nuestra historia a la generación a la que yo pertenezco.

Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana.

Mi única ambición ha sido y seguirá siendo siempre contribuir a lograr el bienestar y el progreso en libertad de todos los españoles.

Quiero lo mejor para España, a la que he dedicado mi vida entera y a cuyo servicio he puesto todas mis capacidades, mi ilusión y mi trabajo.

Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad, que es seña de identidad de la institución monárquica.

Cuando el pasado enero cumplí 76 años consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo para dejar paso a quien se encuentra en inmejorables condiciones de asegurar esa estabilidad.

El Príncipe de Asturias tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la Jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación.

Contará para ello, estoy seguro, con el apoyo que siempre tendrá de la princesa Letizia.

Por todo ello, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles y una vez recuperado tanto físicamente como en mi actividad institucional, he decidido poner fin a mi reinado y abdicar la Corona de España, de manera que por el Gobierno y las Cortes Generales se provea a la efectividad de la sucesión conforme a las previsiones constitucionales.

Así acabo de comunicárselo oficialmente esta mañana al presidente del Gobierno.

Deseo expresar mi gratitud al pueblo español, a todas las personas que han encarnado los poderes y las instituciones del Estado durante mi reinado y a cuantos me han ayudado con generosidad y lealtad a cumplir mis funciones.

Y mi gratitud a la Reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca.

Guardo y guardaré siempre a España en lo más hondo de mi corazón". EFE