El ministro manifestó que no necesitaba seguridad para estar con el imputado Miguel Cruz, y procedió hacer señas al seguridad para que se retirara

Santo Domingo, República Dominicana (Apunte.com.do Ramiro Estrella).- La historia pudo ser diferente, incluso haberse evitado el asesinato, pero el asesinado Ministro de Medio Ambiente, Orlando Jorge Mera dijo que no necesitaba personal de seguridad en su oficina, porque "Miguel es mi amigo, Miguel es mi hermano".

Así está consigando en el expediente de acusación depositada por el Ministerio Público donde solicita una medida de coerción contra Fausto Miguel de Jesús Cruz de la Mota, confeso asesino de Jorge Mera.

“El ministro Orlando Jorge Mera estaba concluyendo una reunión que tenía con varios colaboradores, pero a pesar de estar todavía ocupado, como tenía la puerta de la oficina abierta el imputado Fausto Miguel de Jesús Cruz de la Mota, sin que le otorgaran permiso penetró al despacho, e intentó cerrar la puerta, pero el ministro le dice que esperara a que terminara la reunión”, indica el expediente.

El documento señala que tras el pedimento de Jorge Mera el imputado sale del despacho y luego que la última persona que estaba con el ministro sale, el ministro se paró en la puerta de su despacho y le manifestó al seguridad Nicolás Montero y a la señora Erika Alatagracia Herrera Reyes y a Carmen Maribel Peralta: “Miguel es mi amigo, Miguel es mi hermano, para qué seguridad”.

"El ministro manifestó que no necesitaba seguridad para estar con el imputado Miguel Cruz, y procedió hacer señas al seguridad para que se retirara y Jorge Mera en ese momento cerró la puerta y se quedó solo con el imputado", sostiene el expediente del Ministerio Público.

Sobre el asesinato

Fausto Miguel de Jesús Cruz de la Mota mató a Orlando Jorge Mera alrededor del mediodía del lunes, en el despacho del funcionario.

Miguel Cruz tenía carnet que lo acredita como asistente técnico honorífico del despacho de Jorge Mera, dice Fiscalía 

Tras cometer el crimen, Cruz de la Mota, descrito por las autoridades y la familia Jorge Villegas como un amigo cercano de Orlando, huyó a la iglesia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, ubicada entre las avenidas Rómulo Betancourt y Enriquillo.

Al llegar a la parroquia exigió hablar con el sacerdote del lugar, José Arismendy de León Helena, confesando su delito al religioso, entregándole el arma homicida y solicitándole que intermedie con las autoridades para que le garanticen su vida.

Más tarde al lugar se presentó el Ministerio Público y la Policía Nacional, apresando al homicida y trasladándolo de la iglesia.