Banco Central ha inyectado US$2,250MM para mantener estabilidad cambiaria

Santo Domingo, RD.-Hasta el mes de junio de este año, el Banco Central de la República Dominicana ha inyectado US$2,250 millones, a fin de mantener la estabilidad cambiaria en el país, dentro del conjunto de medidas económicas para contrarrestar los efectos generados por la crisis del COVID-19.

Esta cifra aparece contemplada en el informe de la entidad dando a conocer los resultados preliminares de la actividad económica enero-abril 2020l, con el interés de mantener debidamente edificados a los agentes económicos y al público en general y como parte de su compromiso con la transparencia y la divulgación oportuna de datos

Con estas intervenciones, el Banco Central se ha mantenido participando activamente en el mercado, a fin de mitigar el descalce transitorio en la disponibilidad habitual de divisas producto de la combinación de menores ingresos por concepto de turismo, remesas, exportaciones de bienes e inversión extranjera directa a raíz de la pandemia con una demanda adicional de dólares de carácter precautorio asociada en gran medida al ciclo electoral, no obstante el efecto compensatorio parcial de la disminución en los precios de los derivados del petróleo y del incremento en el valor del oro como activo de refugio.

El Banco Central señala que las cifras del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) para enero-abril de 2020 muestran que la economía dominicana registró una variación interanual de -7.5% en el referido período. Esta variación acumulada promedio del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) de los primeros cuatro meses del año es el resultado de tasas de crecimiento interanuales de 4.7% en enero y 5.3% en febrero, así como de -9.4% y -29.8% en marzo y abril, respectivamente.

En lo que respecta a las contracciones registradas en los meses de marzo y de forma más pronunciada en abril, las mismas se explican por el impacto de las medidas de prevención ante la propagación del coronavirus (COVID-19), que contemplan el distanciamiento social, la suspensión de operaciones en actividades económicas no esenciales, cierre de las fronteras del país por aire, mar y tierra, toque de queda desde final de la tarde hasta el amanecer y limitaciones en el transporte público.

Cabe destacar que el impacto adverso en el crecimiento registrado en el mes de abril se prevé sea el punto más crítico de la crisis actual, tal y como ha sido la experiencia sincronizada en la mayoría de las economías del mundo, debido fundamentalmente a las medidas de confinamiento ante la pandemia previamente mencionadas.

Las actividades que se han visto más afectadas en términos del valor agregado real durante el período enero-abril de 2020 son Hoteles, Bares y Restaurantes (-34.1%), Construcción (-24.5%), Minería (-11.4%), Otros Servicios (-9.7%), Transporte y Almacenamiento (-9.6%), Zonas Francas (-8.8%) y Manufactura Local (-5.2%). Cabe resaltar que a pesar de las restricciones implementadas a raíz del COVID-19, algunos sectores económicos continuaron exhibiendo un desempeño positivo, tales como: Salud (12.4%), Servicios Financieros (9.8%), Agropecuario (5.2%), Actividades Inmobiliarias (4.9%), Comunicaciones (4.8%) y Energía y Agua (3.5%), mitigando parcialmente los efectos adversos del confinamiento preventivo sobre el crecimiento económico.

Se proyecta que en lo sucesivo la economía dominicana experimente una recuperación en forma de “V”, retornando en el corto plazo a los niveles de expansión promedio experimentados previo a la implementación de las medidas de contención de la propagación del virus, lo que le permitiría cerrar el año en torno a un crecimiento neutral. En ese tenor, resulta importante destacar los fuertes fundamentos macroeconómicos de la economía dominicana, así como su probada resiliencia para superar de forma exitosa choques adversos externos e internos.

Esta capacidad de recuperación de la economía dominicana es posible en gran medida por la composición diversificada de su aparato productivo y los encadenamientos entre las actividades económicas de impulso y de arrastre que generan un efecto multiplicador en la economía. Tal es el caso de la Construcción, un sector que se ha caracterizado por ser determinante de los puntos de inflexión de las fluctuaciones cíclicas de la actividad económica, por ser el componente principal de la inversión doméstica en la demanda agregada, con una gran capacidad de arrastre del resto de actividades económicas, incluyendo de forma particular a la industria en su conjunto. Se espera que una vez más la Construcción sea de gran incidencia en el repunte de la economía de la Republica Dominicana en la segunda mitad de 2020 y durante el año 2021.

De igual forma el sector turístico y su aporte a través de la actividad Hoteles, Bares y Restaurantes será crucial para la normalización de las actividades productivas, aunque le tome más tiempo recuperar el dinamismo de años recientes. El turismo es una fuente primordial de generación de divisas, responsable de una alta proporción de las exportaciones totales de bienes y servicios y de la inversión extranjera directa. En adición, esta actividad incide en la economía a través de la generación de empleos directos e indirectos y la demanda de insumos agropecuarios, industriales y energéticos, entre otros.

Un aspecto fundamental que impulsará y catalizará el proceso de recuperación de la economía en los próximos meses son las amplias facilidades crediticias propiciadas por las medidas de flexibilización monetaria adoptadas que han puesto a la disposición de las empresas y hogares más de RD$120,000 millones de pesos y US$622 millones, contribuyendo a la disminución en las tasas de interés para el acceso al financiamiento de los agentes económicos. Cabe resaltar el comportamiento registrado hasta la fecha por el crédito a los sectores productivos, el cual al cierre del mes de mayo exhibe un crecimiento interanual de 14.0% (RD$124,445.4 millones adicionales con respecto a mayo del pasado año), muy por encima del crecimiento del PIB nominal.

Las oportunas acciones de política monetaria están orientadas a mitigar el impacto en la actividad económica del estado de emergencia, garantizando de esta manera las condiciones monetarias para que la economía dominicana pueda retomar su senda de crecimiento rápidamente, una vez cesen las limitaciones operativas existentes asociadas al necesario distanciamiento social en las actuales circunstancias, proceso que está en marcha en la actualidad.

Un aspecto positivo a resaltar es la recuperación anticipada que han experimentado los índices de los mercados accionarios en los Estados Unidos (S&P 500, Dow Jones, Nasdaq, entre otros), reflejo de que los agentes económicos internalizaron de manera anticipada que el impacto del choque en la economía estadounidense y en sentido general a nivel de la economía global, aunque severo en términos de las cifras macroeconómicas, sería de naturaleza transitoria y se espera una pronta recuperación en los próximos meses.

De hecho, las cifras recientes de mercado laboral para el mes de mayo ubican la tasa de desempleo en 13.3%, menor al 14.7% registrado en el mes de abril y muy por debajo del 19% proyectado por los analistas de las principales firmas de inversión para el mes de mayo. Dado que EEUU es nuestro principal socio comercial y fuente primaria de remesas y de turistas, mientras más acelerada sea su recuperación, mejores son las perspectivas de reactivación rápida para la República Dominicana.

Finalmente, se espera que el reinicio gradual de las operaciones de las actividades económicas no esenciales anunciado por el gobierno para ejecutarse en cuatro fases hasta completarse el 24 de agosto, combinado con las medidas de flexibilización monetaria aprobadas por la Junta Monetaria orientadas a proveer liquidez a la economía y las medidas fiscales en el ámbito de facilidades tributarias, así como la ampliación del gasto en los programas sociales y subsidios a los empleados suspendidos, contribuirían a una pronta normalización de la actividad económica y a una reactivación del consumo de los hogares y de los proyectos de inversión.

El Banco Central de la República Dominicana reitera que las bajas presiones inflacionarias y la fortaleza de los fundamentos de la economía dominicana le otorgan suficiente espacio para continuar reaccionando de forma oportuna implementando medidas que mejoren las condiciones monetarias y contribuyan a sortear de la mejor forma posible los efectos negativos en la economía derivados de la contingencia sanitaria del COVID-19. En ese sentido, la institución se mantendrá dando especial seguimiento a los factores que puedan generar desvíos de la meta de inflación y afectar el crecimiento económico.

 

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