Chichi de Jesús

El abuelo paterno del dictador Rafael L. Trujillo fue un sargento del ejército español, llamado José Trujillo Monagas, alias Dallocito, que estuvo cuatro años en el país en el período  de la anexión a España.

Durante su estadía en suelo dominicano conoció a la señora Silveria Valdez, una mulata que tenía una casa de huéspedes en San Cristóbal.

El militar prestaba servicios en Bani y cuando tenía que ir a San Cristóbal se hospedada en la vivienda de la Valdez, señora que alternaba las actividades comerciales con la política, lo que sirvió de pretexto a Dallocito para cautivar sus sentimientos amorosos.

De la unión de la pareja nació un hijo bautizado con el nombre de José Trujillo Valdez (Pepito). La unión se disolvió poco tiempo después cuando las tropas españolas abandonaron el país como resultado del triunfo de los restauradores.

Silveria no se amilanó y se dedicó a criar a su hijo, sin descuidar las actividades políticas durante el gobierno de Báez, bajo cuyo manto organizó algunos crímenes de patriotas que luchaban contra el gobierno de turno.

La que posteriormente sería la abuela del dictador Rafael L. Trujillo Molina, desde joven fue una mujer que inspiró terror entre sus vecinos de San Cristóbal y zonas aledañas.

Pepito, el niño que había nacido el 25 de julio de 1864 en Bani y que más adelante seria el abuelo de Trujillo, no pudo conocer a su hijo, porque al año siguiente tuvo que marchar a Cuba a servir a las tropas españolas, que lo ascendieron al grado de oficial.

Durante su infancia Trujillo Valdez fue llamado Pepito, pero ya adulto se le conocía como Don Pepe. Nunca se interesó por la política, como Silveria y Dallocito, sus padres, aunque fue un defensor abierto del dictador Lilís.

El comercio, en cambio, fue la actividad a la que se dedicó con énfasis don Pepito, quien gustaba de la parranda alcohólica, razón por la que tuvo frecuentes altercados con su cónyuge.

LOS ABUELOS

Por la rama materna, el abuelo de Trujillo fue Pedro Molina y la abuela Luisa Erciná Chevalier, hija de haitianos.

Pedro fue campesino de no muchos medios económicos, pero contó con una sólida reputación de seriedad, mientras que su esposa Erciná fue una mujer arrogante, hija de la haitiana Dieta Chevalier, quien llegó a Santo Domingo en los días de la ocupación haitiana (1822) con su esposo, un teniente del ejército.

La unión matrimonial de Pedro y Luisa Erciná trajo al mundo el nacimiento de Altagracia Julia, quien fuera la “excelsa matrona del pueblo dominicano”.

El 29 de septiembre de 1887 se produjo el matrimonio de José Trujillo Valdez (Pepito) y Mamá Julia, en una ceremonia efectuada en la calle Constitución, de San Cristóbal, en una vivienda propiedad de Ercina Chevalier.

La casa era de madera con techo de zinc, pintada de rojo y tenia ocho habitaciones, de las cuales seis se utilizaban como dormitorios.

El matrimonio Trujillo-Molina tuvo once hijos: Flérida Marina, Virgilio, Rafael Leonidas (Chapita), Rosa María Julieta, José Arismendy (Petán), Amable Romeo (Pipi), Aníbal Julio, Nieves Luisa, Pedro Vitelio, Ofelia Japonesa y Héctor Bienvenido (Negro).

Los 10 hijos reconocidos por Rafael Leonidas fueron: Flor de Oro y Julia Genoveva, procreadas con su primera esposa Aminta Ledesma; con su segunda esposa Bienvenida Ricardo tuvo a Odette de La Altagracia; con Lina Lovatón Pittaluga procreó a Julia Colombina, Yolanda y Rafael y con María Martínez Alba tuvo a Rafael Leonidas (Ramfis), antes de casados, María de los Angeles del Sagrado Corazón de Jesús (Angelita) y Radhames.

También el dictador tuvo a Elsa Julia y Bernadett Trujillo.