La Reina Isabel II por fin parece que respira tranquila, o al menos eso esperamos a pesar del largo silencio que ha mostrado tras conocer la relación que su nieto Harry contrajo con una poca conocida actriz estadounidense.

La pareja ya casada no sin polémicas, ahora trasciende que muy a su pesar, la pareja deberá devolver nada menos que 9 millones de dólares en regalos de entidades privadas y anónimos.

Hablando de cifras hay que recordar que antes de la boda entre Meghan y Harry los analistas ya advirtieron que iba a mover mucho dinero, detallando los efecto beneficiosos que tendría la ceremonia real, generando ingresos a la capital londinense superiores a los mil millones de dólares, dejando en un segundo plano los alrededor de 30 millones que costaría la boda, gracias a visitantes, publicidad y como no, merchandising.

La noticia ha sorprendido a quienes desconocen el por qué la nueva pareja real deberá devolver una cantidad ingente de regalos, valorados en algo más de 9 millones de dólares, y es que la Casa Real Británica exige que las donaciones, regalos y presentes de desconocidos o entidades de las que se desconozca sus intenciones.

Y así ha sido, es más, semanas antes de la ceremonia la casa real se apresuraba en comunicar que en lugar de regalos, quienes quisieran tener un detalle con la pareja, lo hicieran a través de donaciones a asociaciones con fines benéficas que detallaron en su momento.

Fuente: objetivofamosos