Nota del editor: Pedro Brieger es periodista y sociólogo, autor de más de siete libros y colaborador en publicaciones sobre temas internacionales. Actualmente se desempeña como director de NODAL y es columnista de CNN en Español. Las opiniones expresadas en este artÃculo corresponden exclusivamente a su autor.
(CNN Español) – Los procesos electorales en Venezuela se han internacionalizado de tal manera que es muy difÃcil pensarlos únicamente en clave venezolana. Está claro que el significado polÃtico que tienen excede la puja entre oficialismo y oposición como podrÃa ser en cualquier otro paÃs de América Latina.
Para el gobierno de EE.UU. acabar con el chavismo como movimiento es un eje central de su polÃtica exterior. Es lo que permite comprender por qué tantos de sus funcionarios –y exfuncionarios– opinan constantemente sobre Venezuela. Pocos dÃas antes de las elecciones, Roger Noriega, exembajador de EE.UU. en la OEA, la Organización de Estados Americanos, publicó un artÃculo en el New York Times alentando la destitución del presidente Nicolás Maduro para luego convocar a elecciones que entonces sÃ, según Noriega, serÃan “libresâ€.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, utiliza casi a diario la herramienta de Twitter para criticar al gobierno de Nicolás Maduro; por eso sus menciones sobre Venezuela exceden largamente a las de cualquier otro paÃs. Y, al margen de los organismos regionales, se creó el Grupo de Lima, compuesto por catorce paÃses de América para aislar al gobierno de Nicolás Maduro, y que también pidió suspender las elecciones presidenciales.
En este contexto, ninguna elección puede ser normal en Venezuela.
La diferencia con los tres procesos electorales de 2017 es que cesaron las violentas protestas callejeras impulsadas por la oposición y cuyo fracaso produjo profundas diferencias en sus filas. Un sector de la oposición decidió participar de las elecciones del 20 de mayo y presentar candidatos a la presidencia, mientras que otro las desconoce y las considera fraudulentas.
Henri Falcón, uno de los principales referentes opositores, decidió participar en estas elecciones porque consideró que la violencia en 2017 habÃa fracasado en su intento de derrocar al gobierno, que la abstención no ofrecÃa ninguna salida e implicaba quedarse a la espera de una intervención extranjera que serÃa desastrosa y podrÃa llevar a una guerra fratricida.
Estas elecciones entrañan una paradoja. El opositor Falcón está convencido de que ganará porque –según él– el 80% de la población está en contra de Maduro, como siempre dice toda la oposición. Sin embargo, varios gobiernos latinoamericanos afirman que desconocerán el resultado de las elecciones. ¿Y si gana Falcón?