El empresario Epifanio Arias (Fernando) cuando era conducido por las autoridades para ser investigado por supuesto secuestro.

Aunque la palabra cocoricano tiene significado diferentes en muchos países, en República Dominicana se entiende cuando una persona o hecho no tiene muchos elementos para ser creido.

Santiago, RD.-Miembros del Departamento Antisecuestros de la Policía Nacional de Santo Domingo y de la Dirección de Investigaciones Criminales de esa institución en esta demarcación, investigan junto a fiscales adjuntos, al empresario dominicano Epifanio Arias (Fernando) y a su amigo, el colombiano Luis Eduardo Gómez (El Paisa), quienes alegadamente se encontraban secuestrados desde el pasado jueves.

El empresario junto al colombiano llegaron el lunes a su casa de Gurabo y, de inmediato, la Policía y el Ministerio Público los requirieron para investigarlos.

A su llegada a la sede de la Dirección Cibao Central de la Policía Nacional de la avenida Bartolomé Colón, de esta ciudad, los dos hombres se negaron a conversar con los periodistas.

Mientras el empresario dominicano tenía el rostro al descubierto, el colombiano se lo cubrió con una camiseta que tenía puesta.

El vocero de la Policía en el Cibao Central, coronel Juan Guzmán Badía, solo se limitó a informar a los medios de comunicación que el caso está siendo investigado y que una vez concluyan las indagatorias, se ofrecerá a la ciudadanía mayores detalles de lo sucedido.

¿Quién es Arias?
Epifanio Arias, de 49 años de edad, es un empresario de bajo perfil y poco conocido en Santiago, donde es definido por sus vecinos del sector de Gurabo, donde reside, como una persona de poco hablar, tranquila y que no busca problemas con los demás.

Arias residió por varios años en Estados Unidos, donde era propietario de un car wash y luego retornó al país, donde también incursionó en los negocios.

Es propietario de dos inmuebles donde operaban sus establecimientos comerciales como, Plaza Moli, Rancho Moli y Car Wash Moli en la avenida Circunvalación Sur de Santiago, cerca del barrio Cienfuegos, pero hace algunos meses rentó sus propiedades, donde opera un negocio de lavar vehículos, un taller de pintura y desabolladura de autos y otros centros comerciales.

Su esposa Yaneyva Marcelio Álvarez fue quien presentó la denuncia sobre su rapto en el Departamento de Recepción de Querellas de la Policía en Santiago.