Michael Reynolds, de 33 años, se acercó a la ventana del bar Hottie Shots Espresso, ubicado en Kent, Washington, y pidió un café. Eran las 4.45 AM y no había nadie alrededor.
El momento en que el delincuente ingresa por la ventana
Madeline Guinto, la barista de 30 años, se dio vuelta, caminó hasta la cafetera y empezó a preparar el pedido.
Reynolds, que había cumplido en septiembre una condena a diez años de cárcel por robo agravado, aprovechó la distracción para atacar.
El hombre la arrinconó y la amenazó con un cuchillo
El hombre corrió el bote de las propinas y saltó a través de la ventana. Cuando se dio vuelta, Guinto lo tenía encima.