Mercedes Gallego
NUEVA YORK / COLPISA.- En los 18 años transcurridos desde que se doctoró en Derecho, el fiscal del condado de Riverside, Mike Hestrin, al sur de Los Angeles, ha tenido la oportunidad de ver muchas miserias humanas. Primero, en la Unidad de Abusos Sexuales a Menores y luego en la de Homicidios.
Ninguno de esos escalofriantes casos se acerca a lo que descubrió en casa del matrimonio que forman David y Louise Turpin, para los que ha pedido entre 94 años de cárcel y cadena perpetua por el «severo y prolongado abuso físico y emocional» de sus trece hijos de entre 2 y 29 años. Tres de ellos estaban encadenados con grilletes a sus camas cuando tocaron a la puerta.
Los castigaban rutinariamente «por cosas como lavarse las manos por encima de las muñecas, que consideraban jugar con el agua», explicó el fiscal. «Encontramos pruebas de que no los desencadenaban para ir al baño», añadió.
Los Turpin se declaran inocentes
El horror de los Turpin: Palizas, estrangulamientos o ducharse solo una vez al año
Estaban sucios, malolientes y, sobre todo, severamente desnutridos. Todos parecían menores de edad, aunque solo seis lo eran.
A ninguno se le permitía bañarse más de una vez al año. La joven de 17 años que logró escapar para llamar a la policía aparenta ser una niña de 10 y pesa apenas 35 kilos.
Llevaba dos años planeando la fuga a través de una ventana. Los padres aparecían «de vez en cuando y les tiraban algo de comida», pero entre tanto los torturaban emocionalmente.
«Ponían sobre la mesa tarta de manzana y otros alimentos apetitosos, pero no les dejaban tocarlos».
Al de 2 años, por algún motivo, lo alimentaban. El padre del matrimonio Turpin también está acusado de actos lascivos con una de las hijas.
Las palizas eran constantes, siempre con nocturnidad, para no llamar la atención de los vecinos. Los obligaban a dormir durante el día y los tenían en pie toda la noche hasta las cuatro o cinco de la madrugada memorizando la Biblia.
Había juguetes alrededor que ni siquiera les dejaron abrir. La única actividad que les permitían era escribir en sus cuadernos. Cientos de ellos que ahora constituirán las pruebas para reconstruir las qué ocurría en esta casa de los horrores de Perris, California.
De vez en cuando los vecinos veían inquietos los rostros ausentes de los niños, pero no se atrevían a pensar mal de los padres. Solo el mayor llegó a ir a la universidad.
Su madre lo esperaba fuera del aula para llevarlo a casa sin que tuviera tiempo de hablar con nadie. Cuando la policía le preguntó a la adolescente que logró escapar si tenían medicinas en casa, esta no supo lo que eran.
Prácticamente no veían al médico y menos al dentista.
Los Turpin no han dado «ninguna explicación lógica». Se declararon inocentes porque creen que era «deseo de Dios» que tuvieran muchos hijos y grabarles la Biblia a sangre y fuego.
No menos sorprendente es lo declarado por una hermana de la madre para justificar su inacción. «Siempre pensamos que estaba viviendo una vida perfecta. Nos decía que iban a Disneylandia todo el tiempo o a Las Vegas».
¿Quiénes son los Turpin y por qué encerraron a sus 13 hijos?
ATLAS Las claves del último caso de maltrato infantil de un matrimonio a su familia numerosa que ha conmocionado al mundoEl matrimonio formado por David y Louise Turpin ha despertado una gran indignación en Estados Unidos y el resto del mundo por las condiciones de suciedad y desnutrición en las que fueron encontrados el fin de semana pasado sus 13 hijos en una vivienda en California, varios de ellos atados a la cama con cadenas. Estos son los datos conocidos hasta ahora de la tortura sufrida por los hijos de entre dos y 29 años hallados tras la llamada de una de las niñas:
La pareja Turpin: Son originarios del estado de Virginia y bastante religiosos. Familiares los han calificado como una pareja protectora que decía estar destinada por Dios a tener una familia numerosa y esa podría ser, según las autoridades, una de las razones por las que el mnatrimonio decidió mantener aislados a sus hijos.
Situación económica:
David, de 57 años, trabajó como ingeniero en la compañía aeroespacial Lockheed Martin y luego estuvo contratado durante ocho meses en Northrop Grumman.
Cobraba un sueldo de 140.000 dólares anuales, mientras que Louise, de 49 años, se dedicaba al hogar.
Antes de llegar a California vivieron en Texas, donde se declararon por primera vez en bancarrota y desde hace varios años vivían en la costa este, donde volvieron a declararse en bancarrota por deudas que iban de los 100.000 a los 500.000 dólares.
Aún no está claro de dónde provenían los ingresos actuales de la familia, que constantemente se iba de vacaciones.
La casa: La vivienda de una planta en donde fueron hallados los niños y jóvenes en situación de insalubridad está ubicada en la calle Muir Woods de Perris, una ciudad del condado de Riverside, a unos 90 kilómetros de Los Ángeles.
La comunidad está compuesta por amplias casas que tienen una distancia relativamente corta entre sí, por lo que muchos se preguntan cómo hicieron los Turpin para esconder la tortura por años.
En el aparcamiento de la casa número 160 siempre hay una caravana y tres automóviles modernos. Y desde una de las ventanas se puede apreciar aún decoración navideña.
ATLAS
Estaban sucios, malolientes y, sobre todo, severamente desnutridos. Todos parecían menores de edad, aunque solo seis lo eran. A ninguno se le permitía bañarse más de una vez al año.
La joven de 17 años que logró escapar para llamar a la policía aparenta ser una niña de 10 y pesa apenas 35 kilos. Llevaba dos años planeando la fuga a través de una ventana. Los padres aparecían «de vez en cuando y les tiraban algo de comida», pero entre tanto los torturaban emocionalmente. «Ponían sobre la mesa tarta de manzana y otros alimentos apetitosos, pero no les dejaban tocarlos». Al de 2 años, por algún motivo, lo alimentaban. El padre del matrimonio Turpin también está acusado de actos lascivos con una de las hijas.
Las palizas eran constantes, siempre con nocturnidad, para no llamar la atención de los vecinos. Los obligaban a dormir durante el día y los tenían en pie toda la noche hasta las cuatro o cinco de la madrugada memorizando la Biblia. Había juguetes alrededor que ni siquiera les dejaron abrir. La única actividad que les permitían era escribir en sus cuadernos. Cientos de ellos que ahora constituirán las pruebas para reconstruir las qué ocurría en esta casa de los horrores de Perris, California.
De vez en cuando los vecinos veían inquietos los rostros ausentes de los niños, pero no se atrevían a pensar mal de los padres. Solo el mayor llegó a ir a la universidad. Su madre lo esperaba fuera del aula para llevarlo a casa sin que tuviera tiempo de hablar con nadie. Cuando la policía le preguntó a la adolescente que logró escapar si tenían medicinas en casa, esta no supo lo que eran. Prácticamente no veían al médico y menos al dentista.
Los Turpin no han dado «ninguna explicación lógica». Se declararon inocentes porque creen que era «deseo de Dios» que tuvieran muchos hijos y grabarles la Biblia a sangre y fuego. No menos sorprendente es lo declarado por una hermana de la madre para justificar su inacción. «Siempre pensamos que estaba viviendo una vida perfecta. Nos decía que iban a Disneylandia todo el tiempo o a Las Vegas».
Quienes son los Turpin
El matrimonio formado por David y Louise Turpin ha despertado una gran indignación en Estados Unidos y el resto del mundo por las condiciones de suciedad y desnutrición en las que fueron encontrados el fin de semana pasado sus 13 hijos en una vivienda en California, varios de ellos atados a la cama con cadenas. Estos son los datos conocidos hasta ahora de la tortura sufrida por los hijos de entre dos y 29 años hallados tras la llamada de una de las niñas:
La pareja Turpin: Son originarios del estado de Virginia y bastante religiosos. Familiares los han calificado como una pareja protectora que decía estar destinada por dios a tener una familia numerosa y esa podría ser, según las autoridades, una de las razones por las que el mnatrimonio decidió mantener aislados a sus hijos.
Situación económica: David, de 57 años, trabajó como ingeniero en la compañía aeroespacial Lockheed Martin y luego estuvo contratado durante ocho meses en Northrop Grumman. Cobraba un sueldo de 140.000 dólares anuales, mientras que Louise, de 49 años, se dedicaba al hogar. Antes de llegar a California vivieron en Texas, donde se declararon por primera vez en bancarrota y desde hace varios años vivían en la costa este, donde volvieron a declararse en bancarrota por deudas que iban de los 100.000 a los 500.000 dólares. Aún no está claro de dónde provenían los ingresos actuales de la familia, que constantemente se iba de vacaciones.
La casa: La vivienda de una planta en donde fueron hallados los niños y jóvenes en situación de insalubridad está ubicada en la calle Muir Woods de Perris, una ciudad del condado de Riverside, a unos 90 kilómetros de Los Ángeles. La comunidad está compuesta por amplias casas que tienen una distancia relativamente corta entre sí, por lo que muchos se preguntan cómo hicieron los Turpin para esconder la tortura por años. En el aparcamiento de la casa número 160 siempre hay una caravana y tres automóviles modernos. Y desde una de las ventanas se puede apreciar aún decoración navideña.
