El miércoles, 18 de noviembre de 1998, escribimos este trabajo en Vanguardia del Pueblo y que se encuentra en el libro PLD y PRD: Entre la noche y el Amanecer.
Aquí explicamos por qué en el PRD no ha podido entender por qué Peña Gómez fue derrotado por Leonel Fernández . Hay un párrafo muy importante, donde se cita a Julio Hazim, quien vaticinó que Leonel Fernández en ese proceso pasaría ser el político más importante. El trabajo se publicón bajo el título: ¿Prepara Colchón de votos?
Nos cuenta un editor de televisión, que por su condición técnica, tiene que ver los videos en crudo, para editarlos, que después de la primera vuelta en las elecciones de 1996, el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, doctor José Francisco Peña Gómez, convocó una rueda de prensa, y antes de empezarla se escuchó al extinto líder perredeísta decir sólo quiero líderes detrás de mí, vengan los líderes.
El doctor Peña Gómez, que llevó de por vida un complejo de inferioridad, embadurnó toneladas de cuartillas narrando crónicas de sus encuentros en Europa con los anglosajones, de piel blanca y ojos azules.
Mientras narraba cómo un hombre de color se codeaba con la “crema” de las pieles blancas, en el universo del conocimiento político, el doctor Peña Gómez se autoproclamaba como un astro con luz propia
Cuando después del golpe de Estado el profesor Juan Bosch proclamó que no iba a morir en la mentira; y en la década de los 70 se dispuso a construir un partido de nuevo tipo en el propio seno del PRD y luego se separó de sus filas, el doctor Peña Gómez decía que él no iba a ser un teniente de Mao Zedong ni de Fidel Castro. Se tenía a sí mismo como un gran líder.
Para mal de la sociedad dominicano, el doctor Peña Gómez no siguió al profesor Juan Bosch y se convirtió en el líder único del PRD; se debatió en el campo de las ideas y de la lucha política con dos colosos, como Bosch y Balaguer.
En el 1994 se veía al borde del Poder, y cuando el doctor Balaguer lo invitó a conversar en la crisis de 1994, después de las elecciones, para prometerle el dos y dos, en una llamada que le hizo a Hatuey Decamps, pasado el encuentro, le dijo: le está hablando el próximo presidente de la República.
Ese Peña Gómez, que estuvo a un paso de la cima del Poder político, fue derrotado por un joven político que apenas tenía unos 19 años cuando Bosch decidió abandonar el PRD y dejarlo en manos del fallecido líder perredeísta.
[pldyprdentrelanocheyelmancer] Si bien es cierto que el doctor Peña Gómez asimiló el golpe de Estado y la salida de Juan Bosch del PRD, como hechos políticos trascendentales, no es menos cierto que nunca asimiló que había sido vencido por el doctor Leonel Fernández, a quien tildó en toda la campaña de un “pollito”.
Así como el doctor Peña Gómez fue afectado por su propio aire de grandeza, el conjunto del perredeísmo padeció su pequeñez al depositar todas sus aspiraciones en los cargos públicos.
Se sabe que en las intimidades del PRD en cada proceso electoral todo el mundo sabe para qué puesto público va, desde el mensajero hasta el secretario de Estado, y en algunos casos, ha habido que garantizarles posiciones para futuros gobiernos a otros para poder integrarse a una campaña en la que han salido perdedores internamente.
Para Vanguardia narrábamos, después de las elecciones de 1994, que en el sector Las Cañitas, de la Capital, hubo un perredeísta, en cuya mesa había ganado su partido, y salió con el acta en la mano despavorido, gritando a todo pulmón “soy rico, soy rico, voy para Aduanas.” Al final, la dirección perredeísta de la zona no supo el paradero del acta de votación ni de su compañero.
Nos contó recientemente un dirigente del PLD que a su despacho se apersonó un dirigente perredeísta a resolver un problema, y cuando vio la lucidez del despacho, le dijo: para acá es que yo vengo cuando ganemos, y como soy un dirigente tan conocido en el partido, en el PRD, nadie me saca de aquí. Así sucedió en el 1978, los perredeístas no esperaron los nombramientos, y tomaron por asalto las oficinas públicas, sacando de sus asientos a los reformistas.
Cuenta también que recientemente cuando Hatuey Decamps fue a Palacio a un encuentro en meses pasados, con el Presidente Leonel Fernández, se le escuchó decir cuando iba rumbo al Despacho presidencial “Han puesto esto bonito, así tendremos que hacer menos cuando lleguemos.” La expresión se comentó en los corrillos periodísticos.
Ese PRD que le ha dado tanta brega en sus fueros internos aceptar que el doctor Leonel Fernández ganó las elecciones; derrotó a su líder, y hoy es el Presidente de la República, ha determinado que los perredeístas han tenido que temer al líder que tanto menospreciaban.
Porque como diría Julito Hazim, retirado Bosch, fuera de la Presidencia el doctor Peña Gómez, el doctor Leonel Fernández pasaba a ser el político más importante del país. Entonces, el PRD que entusiasmado quería hacer modificaciones constitucionales para eliminar la Doble Vuelta, a la que echaron la culpa de su derrota junto al Frente Patriótico; dio marcha atrás, y ha preferido ajustarse a la Doble Vuelta a que se hiciera una reforma constitucional que abriera la posibilidad de un nuevo mandato para el actual Presidente de la República.
El PRD sabe que no gana en una Primera Vuelta. La última encuesta El Siglo-Gallup revela la misma correlación de fuerzas que hizo posible el triunfo del PLD y la derrrota del PRD en el 1996. En esta encuesta el PRD cuenta con un 45.4 por ciento de la intención del voto; mientras el PLD contaba con un 30.3 por ciento; el PRSC con un 15.9 por ciento. Técnicamente la suma de las preferencias de dos alas del electorado da como resultado el 46 por ciento.
El PRD sabe que está imposibilitado de vencer en unas elecciones de dos vueltas como está instituido. ¿Qué haría entonces para ganar unas elecciones? Bueno, ésa es la gran pregunta. En el 1994, el doctor Peña Gómez, ante las posibilidades de un fraude electoral, dijo que ellos, los perredeístas, contaban con un colchón de votos contra el fraude.
Vemos ahora que el PRD se ha encerrado en mantenerles su apoyo a los jueces de la Junta Central Electoral. Acaban de buscar una justificación para retirarse del diálogo. Que no es tal retiro, sino un cierre de la posibilidad, porque en el primer encuentro no se pudo llegar a nada.
El PRD sólo acepta que el PLD y el PRSC lleven dos miembros a la Junta, lo que sería una manera de hacer incuestionables las decisiones de la Junta que han confeccionado a su medida.
La última propuesta, de que se eleve el número en cuatro miembros, para que haya un equilibrio en las deliberaciones del organismo, también fue rechazada. El PRSC, en reacción, también ha decidido retirarse del Diálogo y una importante dirigente de este partido dice que el reformismo evalúa la posibilidad de no ir a las elecciones bajo las condiciones que quiere imponer el PRD.
Y aquí nos preguntamos ¿Qué busca el PRD con mantener una posición cerrada para que no se recomponga la Junta? ¿Querrá el PRD encontrar una brecha en su Junta para filtrar el colchón de votos del cual tienen experiencia en su confección para tratar de ganar en una justa de Doble Vuelta que le impide triunfar en unas elecciones transparentes?
Miércoles 18 de noviembre de 1998