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NUEVA YORK.- “Ese tipo de gente no debería estar viva, sólo para destruir familias buenas. Quiero que alguien lo torture todos los días”, dijo la madre del padre dominicano Ángel Rojas de 39 años de edad y asesinado por el pandillero de la ganga “Stack Money” el jueves de la semana pasada mientras se transportaba en un autobús en Brooklyn.

La señora Fidencia Ferreiras de 63 años, habló vía telefónica desde su casa en Ceiba de Madera, Moca, recordando que lo último que escuchó de su hijo fue la palabra “hola” por teléfono y después de eso, su corazón le dijo que algo estaba mal.

Ella relató que estaba hablando con la víctima, el día del asesinato, pero que la llamada se interrumpió.

“Me quedé hablando sola por un tiempo”, narró en la entrevista. “Sabía que algo malo estaba pasando, pero nunca me imaginé que sería su muerte”, dijo.

A las 9:00 de la noche, la esposa de Rojas, María López la llamó desde Nueva York para comunicarle la trágica noticia.


 
“Mi hijo era una persona muy querida, de trato fácil y agradable y que siempre tenía un montón de amigos”, expresó la desconsolada madre.

“Yo podría vivir cien años, pero nunca tendrá un hijo como él”, agregó Fidencia. “No sé cómo voy a hacer para seguir viviendo si mi hijo”.

La madre, pidió que al pandillero, identificado por los investigadores como un miembro activo de la ganga “Stack Money”, sea torturado todos los días en la cárcel.

Los restos de Rojas, fueron trasladados ayer martes desde Nueva York a Ceiba de Madera, donde serán velados y sepultados.

Llegarían hoy miércoles en la mañana al aeropuerto internacional Cibao de Santiago de los Caballeros.

La familia recibió aportes económicos recaudados por la Asociación de Dueños de Supermercados (NSA), la Asociación de Bodegueros y Caridades Católicas, para ayudar a los funerales y el traslado del cuerpo de Rojas a su país natal.

El pandillero Kahton Anderson, de 14 años de edad fue acusado la semana pasada de asesinato en segundo grado y posesión ilegal de un arma de fuego.

Los fiscales están buscando que sea procesado como adulto, mientras la madre, la viuda y los hijos del dominicano que trabajaba 16 horas diarias en dos empleos para mantener la familia, reclaman justicia contra el homicida.