Nota del editor: Tim Spector es profesor de epidemiologÃa genética en el King's College de Londres. Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente las del autor. CNN está mostrando el trabajo de The Conversation, una colaboración entre periodistas y académicos para proporcionar análisis de noticias y comentarios. El contenido es producido por The Conversation.
(CNN) - Cada vez más la evidencia sugiere que cuanto más rica y diversa sea la comunidad de microbios en tu intestino menos riesgos tienes de enfermarte. La dieta es clave para mantener la diversidad microbiana y asà quedó demostrado en un viaje que hice al corazón de Ãfrica.
El microbioma de tus intestinos es una gran comunidad de billones de bacterias que tienen una gran influencia en tu metabolismo, sistema inmune y estado de ánimo.
Sabemos que la mayor parte de cambios en las personas que tienen un microbioma intestinal de baja diversidad están relacionados con la dieta. Lo que no sabÃamos era que era posible volverlo saludable en cuestión de dÃas.
La oportunidad de probar esto llegó de una manera inusual cuando mi colega Jeff Leach me invitó a un viaje a Tanzania, donde él ha vivido y trabajado durante cuatro años entre los hadza, uno de los últimos grupos de cazadores-recolectores que quedan en Ãfrica.
Una mujer hadza y su hijo sentados frente al fuego en Lake Eyasi, Tanzania.
Mi microbioma es muy saludable actualmente y entre las primeras pruebas que hicimos como parte del proyecto MapMyGut, estuve entre quienes más diversidad intestinal tenÃa. Una gran diversidad de bacterias intestinales está asociada a un menor riesgo de obesidad y de una gran cantidad de enfermedades.
Y los hadza tienen una de las diversidades intestinales más ricas del planeta.
Durante mis estadÃa en el campamento me sometà a un plan intensivo de tres dÃas de comer como un cazador-recolector hadza. Medà la cantidad de microbios intestinales antes de ir a Tanzania, durante mi estadÃa con los hadza y luego en mi regreso a Gran Bretaña. No tenÃa permitido lavar o usar hisopos de alcohol y tenÃa como misión cazar y buscar comida con los nativos tanto como fuera posible, incluyendo el mayor contacto posible con la etnia y hasta con un pequeño babuino.
La dieta de los tres millones de años
Los hadza buscan las mismas plantas y animales que los humanos han recogido o cazado durante millones de años. Tal vez el tango de microbios humanos que se desarrolló aquà durante siglos formó aspectos de nuestro sistema inmunológico y nos convirtió en quienes somos hoy.
A diferencia de los hadza, que duermen alrededor del fuego o en chozas de hierba, a mà me dieron una tienda de campaña y me aconsejaron que la cerrara para evitar escorpiones y culebras circundantes. Luego de una interesante pero inquieta noche, una gran cantidad de baobabs habÃan sido recogidas para mi desayuno.
Los hadza viven en una remota parte al norte de Tanzania. Han vivido en el área durante miles de años y representan uno de los linajes más antiguos de su tipo.
El fruto del baobab es el alimento básico de la dieta de los hadza, llena de vitaminas, grasa en las semillas, y, por supuesto, cantidades significativas de fibra. El fruto del baobab tiene una cáscara de coco dura que se rompe fácilmente para revelar una pulpa blancuzca alrededor de una gran cantidad de semillas ricas en grasa. Los altos niveles de vitamina C ofrecen un inesperado sabor cÃtrico.
Los hadza mezclan los pedazos de pulpa con agua y los baten fuertemente durante dos o tres minutos con un palo hasta que quede una sustancia gruesa y lechosa que fue filtrada —o algo as× en una tasa para mi desayuno. Sorprendentemente fue placentera y refrescante. Tomé dos tazas y de repente me sentà muy lleno.
Mis siguientes comidas fueron las bayas silvestres de muchos árboles alrededor del campamento. Los más comunes fueron las bayas pequeñas Kongorobi. Estas tienen 20 veces la fibra y los polifenoles de las bayas cultivadas, un poderoso combustible para mi microbioma intestinal.
Después tuve un almuerzo tardÃo de unos pocos tubérculos de alta fibra excavados con un palo afilado por las exploradoras, que luego fueron puestos al fuego. Fueron más difÃciles de comer, sabÃan a apio puro y terroso. No sentà hambre, probablemente por mi desayuno alto en fibra. Y nadie parecÃa preocupado por la cena.
Pocas horas después nos invitaron a unirnos a una cacerÃa para rastrear un puercoespÃn, una rara exquisitez. Ni siquiera Jeff habÃa probado esta criatura habiendo trabajado cuatros años en el campo.
Cazando puercoespinesÂ
Los cazadores rastrearon a dos puercoespines nocturnos de 20 kilogramos y luego de varias horas dos de ellos salieron a la superficie desde su sofisticado sistema de túneles. Las espinas, la piel y los órganos valiosos fueron diseccionados expertamente y el corazón, los pulmones y el hÃgado fueron cocinados y servidos en la mesa enseguida. SabÃa como a cerdo.
Hasta hace 30 años, los hadza frecuentemente cazaban animales como cebras, jirafas y búfalos. El número de la mayorÃa de esos animales ahora han disminuido y ahora dependen de pequeños animales como antÃlopes y pájaros.
Tuvimos un menú parecido durante los próximos dos dÃas, con platos principales que incluÃan damanes, un extraño y peludo animal parecido a un conejillo de indias, de unos 4 kilogramos, familia del elefante o de todas las criaturas.
Y de postre, cosechada de lo alto de un árbol de baboab, comimos la mejor naranja de miel dorada que haya podido imaginar.
Aunque en la tierra de los hadza nada se gasta o se mata innecesariamente, ellos comen una variedad increÃble de plantas y especies animales (cerca de 600, la mayorÃa de estos son aves) comparados con lo que comemos en occidente.
Otra de las cosas que me impresionó fue el poco tiempo que gastan encontrando buena comida. ParecÃa como si solo tomara unas pocas horas al dÃa, tan simple como caminar alrededor de un gran supermercado. En cualquier dirección podÃas encontrar comida.
Un aumento masivo de la diversidad microbiana
24 horas después volvimos a Londres donde volvimos a enviar las pruebas al laboratorio.
Los resultados mostraron claras diferencias entre mi muestra de microbioma intestinal inicial y el mismo de tres dÃas antes luego de mi dieta de cazador. La buena noticia fue que mi diversidad microbiana intestinal se incrementó en un 20%, incluyendo algunos totalmente nuevos microbios africanos, tales como los del phylum Synergistetes.
Aunque la mala noticia fue que, pocos dÃas después, mis microbios intestinales habÃa regresado virtualmente al mismo estado que tenÃan antes del viaje. Pero aprendimos algo importante: todo el mundo tiene que hacer un esfuerzo importante para mejorar su salud intestinal cambiando su dieta y su estilo de vida. Ser más aventurero en la manera como cocina además de reconectarse con la naturaleza y su vida microbiana asociada a ella.