El presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas Maldonado rompió el diálogo que sostenÃa con el ex presidente Hipólito MejÃa, en busca de lograr la unidad de esa organización polÃtica , y lo acusa de violar un acuerdo preliminar al que supuestamente habrÃan arribado en el mes pasado, mediante el cual se le darÃa la candidatura presidencial del 2016.
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Según Vargas, ambas partes arribaron de forma preliminar a un acuerdo por el cual MejÃa, no aspirarÃa a ningún cargo de ser amnistiado en el partido y que apoyarÃa su candidatura presidencial del 2016.
El encuentro en el que alegadamente conversaron lo planteado se realizó el viernes 3 de mayo en la residencia campestre del exministro de las Fuerzas Armadas, José Miguel Soto Jiménez.
A través de un carta pública, Vargas dijo que en ese acuerdo preliminar se planteó que se reservarÃa la eventual candidatura vicepresidencial para la hija de MejÃa, la señora Carolina MejÃa.
“De igual manera, en un eventual gobierno del PRD, de resultar gananciosa mi candidatura, se le garantizaba (al sector de MejÃa) una serie de cargos en la administración públicaâ€, dijo Vargas en la carta.
Texto integro de la carta dirigida por Miguel Vargas Maldonado al paÃs, donde anuncia su rompimiento del diálogo con el ex presidente Hipólito MejÃa:
Lamento verme en la obligación de no responder, obviando las conocidas reglas de cortesÃa, la carta que me cursara el 17 del presente mes el expresidente Hipólito MejÃa, ya que carece del fundamento de veracidad para ser respondida como tal y menos, como referencia que sirva a los sagrados intereses de unidad del Partido, a la democracia y sobre todo, como reflejo cabal de los hechos a que pretende aludir de forma retorcida dicho documento.
Atribuyo el desatino a la labor insidiosa de los que quieren justificar falsas fidelidades ciegas, para mantener su vigencia. Debo si, hacer de conocimiento de toda la nación, en virtud del esfuerzo que inicié para lograr la unidad de la familia perredeÃsta, la relación total de lo acordado con el señor MejÃa, para ser fiel a la expectativa esperanzadora que se hicieran todos los compañeros y la sociedad entera después de iniciadas estas conversaciones, atendiendo que la gente podrÃa estar hastiada, en medio de los graves problemas que lo agobian; de estas constantes pugnas.
Aclaro que lejos de la ambición que se me ha querido atribuir, las raÃces de este esfuerzo denodado, sin reparar en las ofensas esgrimidas en mi contra, nacieron de mis reiteradas propuestas de unidad para hacer oposición después de la última derrota electoral de nuestro glorioso Partido y que tuvieron como respuestas de este mismo sector, inconductas, insultos, indisciplina y una cadena de infamias que soportamos con serenidad y con un respeto conciliador que muchos compañeros no merecen por el tono de sus agravios a la institucionalidad del Partido, sin lugar a dudas para tratar de justificar el hecho de una derrota inexcusable por la ocurrencia de tantos errores.
Con este firme propósito y sin exclusiones, para construir el llamado bloque de la esperanza, destinado hacer una oposición firme pero propositiva, iniciamos un periplo de visitas y reuniones dentro y fuera del Partido con entidades como V República, PDI, MODA, PRI, PRSD y otras fuerzas polÃticas, y connotados dirigentes del PRD como Guido Gómez, Tony Peña Guaba, Vicente Sánchez Baret, Yadira HenrÃquez, Fello Subervi, José RodrÃguez Soldevila, Alfredo Pacheco; Tonti Rutinel, Carlos Gabriel GarcÃa, y otras personalidades de la vida nacional entre la que se destacan la del Arquitecto Leopoldo Espaillat Nanita y recientemente el afamado intelectual y escritor Andrés L. Mateo.
He repetido, que la motivación fundamental de reunirme con el señor MejÃa y todos los sectores que me han adversado, dentro y fuera del PRD, no es otro que prepararle el camino al partido más antiguo, mas grande y votado de la República Dominicana para alcanzar el poder en las elecciones del 2016, debiéndose entender que mis aspiraciones y la de todos los compañeros deben efectuarse legÃtimamente, en el marco de las leyes nacionales y los estatutos de nuestra organización.
Siendo este el móvil de acercamiento, acogà de buena manera las gestiones de dialogo que propició el general José Miguel Soto Jiménez , en el marco de un almuerzo en su residencia en Lomas Lindas, el dÃa viernes 3 de mayo del presente año. Para efectuar ese encuentro le comuniqué al general Soto, lo que más tarde le dije en persona al ex compañero y que él aceptó, en cuanto a mis legitimas aspiraciones a la candidatura presidencial.
El encuentro se realizó dentro de una agenda de reuniones que tenÃan como objeto principal la aprobación de una Ley de Partidos que garantizara “el sagrado derecho ciudadano de elegir y ser elegidos†de forma democrática, sin el atropello del uso y abuso de los recursos del Poder. Debemos recordar que visitamos al Presidente de la República, al Presidente del Partido de la Liberación Dominicana, al presidente del Partido Reformista Social Cristiano, al cardenal Nicolás de Jesús López RodrÃguez, moseñor Agripino Núñez Collado y al Presidente de la Junta Central Electoral, entre otras personalidades de la vida nacional.
Sobre el almuerzo de Lomas Lindas, la sociedad dominicana y los compañeros deben saber que tras esta conversación cordial no formulé una propuesta de acuerdo, sino más bien, que se arribó de forma preliminar al acuerdo en sÃ, con el total consentimiento de las partes, bajo la premisa de que el ex Presidente MejÃa a su decir público, no aspirarÃa a ningún cargo de ser amnistiado en el PRD y que apoyarÃa mi candidatura, reservando la eventual candidatura vicepresidencial para su hija, la señora Carolina MejÃa. Expectativa que habÃa lanzado el mismo ex presidente MejÃa, cuando meses antes afirmó que ella era su heredera polÃtica, hecho esto que fue reseñado en los medios de comunicación. También se acordó una cuota para su sector en la dirigencia del Partido, garantizado en un proceso convencional transparente y ejemplarizante.
De igual manera, en un eventual gobierno del PRD, de resultar gananciosa mi candidatura, se le garantizaba una serie de cargos en la administración pública. Este pre acuerdo estuvo basado en lo que ha sido la historia contemporánea del PRD para sortear sus grandes crisis, fruto de su propia dinámica histórica, de la que yo puedo hablar con toda propiedad, porque a despecho de otros procesos, fui elegido para la candidatura presidencial con más de un 80 por ciento y a la Presidencia del Partido con más de un 96 por ciento. Debiendo subrayar en esta carta al paÃs, el orgullo legÃtimo de alcanzar estos logros siendo un perredeista auténtico, nacido en el seno de este partido, desde mi primera juventud, a diferencia del ex presidente MejÃa que habiendo sido originalmente socialcristiano fue acogido por nuestra organización después de haber ocupado una cartera en el gobierno del Presidente Guzmán, para asà acceder a una candidatura senatorial que perdió en el año 1982.
Por esas veleidades de la polÃtica, cabe recalcar que durante el gobierno del Presidente Jorge Blanco la gestión de MejÃa fue duramente criticada y no faltaron algunos compañeros que lo acusaran de traidor, según el libro del finado periodista Carlos Cepeda.
En clara alusión a mis triunfos convencionales democráticos, a manera de halago o en un dejo sincero de reconocimiento, el ex compañero me dijo en Lomas Lindas que yo habÃa tenido más control del PRD que el mismo Peña Gómez, lo que solo coincide en el carácter democrático del antecedente.
Apuntamos que para conquistar el poder, el remitente de la carta en cuestión, repartió la Presidencia del Partido, la vicepresidencia de la República, la secretarÃa general y varios ministerios como parte de un acuerdo en el año 2000.
Para beneficio de la nueva generación de dirigentes, debemos señalar aspectos importantes de la conversación de Lomas Lindas, que dio lugar al aludido preacuerdo. En primer término, la pertinencia de mi candidatura Presidencial apoyada por él, y refrendada por lo que establecen nuestros estatutos y las fórmulas convencionales y cuya omisión en dicha carta muestra el carácter pérfido de su documento.
Le comuniqué, por ejemplo, al ex presidente MejÃa, que él no habÃa perdido por mÃ, ni siquiera por la cantidad de sus agresiones verbales a muchos sectores de la sociedad dominicana- Que cumplà mis obligaciones como presidente del PRD, a pesar del rechazo a mi participación directa, asegurando que él ganaba las elecciones, como quiera, “con Miguel o sin Miguelâ€. Debo recordar, que yo lo proclamé como candidato presidencial, que luché y conseguà como presidente del PRD, la casilla número uno, que solucionamos el impase del centro de cómputos en la JCE. Que logramos suprimir la foto de la candidatura vicepresidencial. Que le entregamos alrededor de 200 millones de pesos para que desarrollara su campaña y realizamos jornadas publicitarias e institucionales por la candidatura del Partido.
Yo le agregué además, que a él lo derrotó el Presidente Fernández, que sin ser el candidato del partido oficial, él lo metió en la contienda, con una serie de amenazas. El ex presidente MejÃa me dijo que él traÃa un acuerdo con el Presidente Fernández, a quien habÃa visto muchas veces, y que dicho Presidente le habÃa sacado luego la alfombra. Que el interlocutor de ese acuerdo entre ellos, habÃa sido el compañero Guido Gómez Mazara, que no me respondÃa a mÃ, ni a él, sino que respondÃa a los intereses del Presidente Fernández.
Al mismo tiempo calificó de extemporáneos los aprestos de otros compañeros que aspiran a la candidatura presidencial por el PRD y a otros cargos electivos. Vaya ironÃa, algunos de estos figuraron como asistentes de la rueda de prensa, en donde se dio a conocer el contenido de la citada carta.
Concluida nuestra conversación casi todos los presentes en ese almuerzo, escucharon cuando MejÃa me pregunto que cómo se llevarÃa a cabo lo pactado, a lo que le respondà que nombrara una persona de su confianza, que resultó ser el compañero César Sánchez, que yo por mi parte, iba a designar al compañero Eduardo Jorge Pratts con fines de elaborar un documento que firmarÃamos en un acto público, teniendo como testigos al cardenal Nicolás de Jesús López RodrÃguez, monseñor Agripino, Núñez Collado, al doctor José JoaquÃn Puello Herrera, al general Soto Jiménez y al mismo César Sánchez; al Secretario General de la Internacional Socialista, Luis Ayala y a Jorge Pratts, asà como a algunos reconocidos empresarios de la sociedad dominicana que ambos sugerimos y que ante la inminencia del acuerdo fueron debidamente contactados. En ese tenor no se requerÃa de mediadores, sino de dos interlocutores que hicieran “la carpinterÃaâ€, según sus propias palabras.
Tres dÃas después, en la primera reunión, el lunes 6 de mayo, entre Eduardo Jorge y César Sánchez, en presencia del general Soto Jiménez y José JoaquÃn Puello, para dar inicio a los trabajos de estructuración del documento, el compañero César Sánchez le manifestó al grupo, a raÃz de yo darle a conocer los términos acordados, su satisfacción y alegrÃa, porque lo que le expresé, correspondÃa a lo que le habÃa dicho exactamente el ex compañero MejÃa sobre lo acordado.
El martes 7 de mayo visité a su eminencia reverendÃsima cardenal Nicolás de Jesús López RodrÃguez y a monseñor Agripino Núñez Collado para referirle lo pactado y extenderle mi petición de que la iglesia Dominicana fuera testigo de la firma del acuerdo, en caso de materializarse. Sugerencia que ambos aceptaron.
DÃas después y tras varias reuniones entre Jorge Pratts y César Sánchez, para afinar el documento y poner fecha de la firma, el compañero César Sánchez le transmitió a Eduardo Jorge, dos correcciones, sugeridas por MejÃa, al acuerdo original en un documento sin firma, que conservamos. La primera, era con respecto a que el documento no contuviera el nombre de su hija, Carolina MejÃa, porque le habÃa traÃdo inconvenientes en su grupo, pero que fuera de su elección, la candidatura vicepresidencial. En el otro punto, habÃa una demanda con respecto a porcentajes que no se precisaron en Lomas Lindas, a lo que también, accedà a estudiar con fines de complacer la petición del ex presidente MejÃa a través de César Sánchez y todo por la unidad de nuestra organización.
Más tarde surgieron otros elementos en el interés del ex presidente: una mayor cuota en los cargos electivos, la temprana amnistÃa a los expulsados y mi no participación como candidato a la presidencia del Partido.
Al transcurrir aproximadamente un mes y habiéndose agotado las consabidas deliberaciones accedà a pedido del doctor Puello a una nueva reunión con el ex presidente MejÃa, siempre y cuando, fuera para conocer el documento final. Este nuevo encuentro resultó frustratorio para los fines aludidos, donde la presencia del ex presidente MejÃa que propició la nueva reunión, fue dominada por las divagaciones, con dos nuevos elementos inapropiados: la presencia de un nuevo interlocutor, Orlando Jorge Mera, suspendido por dos años de nuestra organización, y quien sustituyó a César Sánchez y la convocatoria unilateral a algunos medios, a modo de emboscada, determinó que no se llegara a nada concluyente.
Ante una nueva propuesta urgente de otro encuentro con el ex presidente MejÃa cursado por el doctor Puello, reiteré mi posición de que si no era para llegar al arribo final de este acuerdo, sin trucos, ni barajas debajo de la manga, era innecesario seguir insistiendo sobre este punto que ya yo veÃa con cierto recelo por los cambios de posición del ex mandatario, que faltando a lo pre acordado pretendÃa burlar una vez más mi buena fe que le tendÃa una rama de olivo no obstante haber sido expulsado por los organismos disciplinarios de nuestro partido, por sus constantes violaciones de los estatutos y las normas de nuestra organización polÃtica.
Todo lo aquà expuesto puede ser testimoniado por el Doctor Puello, Cesar Sánchez, el general Soto Jiménes y Eduardo Jorge Pratts, que participaron en estas deliberaciones.
La misiva en cuestión parece destinada a revivir el ánimo de pugnacidad, que él (ex presidente MejÃa) ha dicho que quiere dejar subsanado como legado histórico, pugnacidad que desecho de plano sin dejar de aprovechar la oportunidad, que me brinda la maledicencia de mis detractores, para reconocer un punto luminoso de esa carta: el PRD ha sido, es y será una escuela de democracia en la República Dominicana. Esos perfiles son los que fundamentan mi proyecto de la creación de un PRD moderno, disciplinado, respetuoso y triunfador, acreedor de la confianza de todos los sectores de nuestra sociedad.
El ex presidente y ex compañero MejÃa, no observó esa verdad cuando desconociendo los sacrificios y principios no reeleccionistas del inolvidable compañero, mentor y guÃa, José Francisco Peña Gómez, impuso la reelección presidencial, después de haber afirmado en más de 80 ocasiones que no acudirÃa a esa mala práctica, enfrentando y frustrando la legÃtima aspiración de siete distinguidos compañeros del partido, y diligenciando el apoyo de forma espuria de 12 asambleÃstas de otro partido, 10 de los cuales fueron expulsados del mismo, por esa acción aberrante.
El ex presidente MejÃa tampoco invoco a esa escuela de democracia para sustituir al doctor Emmanuel Esquea Guerrero, de la presidencia del Partido, y posteriormente expulsar de la presidencia del mismo, al licenciado Hatuey Decamps.
Durante su gobierno el ex compañero no aplicó las enseñanzas de esa escuela democrática para propiciar una sesión del congreso que termino a tiros y a oscuras, durante la elección de un bufete directivo.
También olvidó esa escuela de democracia para en las elecciones presidenciales del año 2008 no expresar su apoyo decidido a la candidatura del PRD.
El ex presidente también olvidó esa escuela democrática en el año 2010, al pactar abiertamente con el oficialismo y producir la paradoja de que siendo el partido más votado el PRD no lograra un solo senador. Y mientras yo defendÃa a nuestros candidatos ante la JCE, él, mediante carta felicitaba la brillante actuación del organismo electoral.
Pero también el ex presidente MejÃa no tuvo reparos para olvidarse de esa escuela democrática y propiciar contra mÃ, en el desarrollo de la convención presidencial de marzo del 2011, el voto masivo de seguidores de otros partidos que lo impusieron a él, como el candidato opositor conveniente en las elecciones por ser el más vulnerable y derrotarlo, como al efecto, ocurrió.
El ex presidente MejÃa atentó, de manera salvaje con turbas a sueldo, contra esa escuela democrática, para interrumpir una reunión del Comité Ejecutivo Nacional, poniendo en juego la vida de muchos compañeros y el sosiego público, agrediendo los mismos organismos e instituciones que dice defender, sin tener derecho alguno, porque dejó de pertenecer a nuestro partido.
En el desarrollo de las conversaciones para la unidad del partido, desconociendo nueva vez esa escuela democrática, atenta contra la institucionalidad promoviendo un pleno ilegal y divisionista.
El firmante de la carta en cuestión, una semana después de habernos reunido en Lomas Lindas, el dÃa 3 de mayo, no tuvo reparos en afirmar ante la tumba de nuestro máximo lÃder, que habÃa que “repartir la tortaâ€.
Yo no voy por este medio a juzgar la conducta de este ex compañero; los organismos de nuestra organización polÃtica, la opinión pública y hasta los votantes ya lo han hecho muchas veces. A mà solo me basta con la satisfacción de haber hecho otro intento de racionalidad, por el sosiego y esperanza de nuestro Partido y nuestro pueblo.
“Mana vieja no es costumbreâ€. Para finiquitar una polémica que luce estéril y sin sentido, serán estas mis últimas palabras sobre este tema. Lo prudente, lo importante, lo trascendente, es seguir el curso de nuestra labor patriótica y democrática sin reparar en aquellos desalmados inconscientes, oficiosos del despropósito, que pretenden crear las condiciones para una próxima derrota electoral que mantenga al PRD fuera del poder, promoviendo la división interna.
El llamado a la unidad debe ser más fuerte que nunca en torno a nuestro Partido, por encima de las vocerÃas de aquellos que con sus querellas pretenden acallar la voz de una militancia que no soporta más los errores que nos han mantenido en los últimos nueve años fuera del Poder.
Por formación familiar y convicción cristiana soy incapaz de albergar odios infecundos ni rencores, en toda mi trayectoria de hombre público he puesto en práctica las herramientas del diálogo y la concertación, como mecanismo e instrumento más idóneo para lograr resultados favorables en beneficio de la colectividad.
Sea asÃ, en esta ocasión, en que mi disposición se fundamenta en una motivación tan importante como es la unidad y el triunfo de nuestro partido.
En el camino de superar estas turbulencias que han pretendido empañar a manera de nublazón el horizonte de nuestro gran partido polÃtico, anuncio que a partir de esta carta al paÃs, empieza una nueva etapa para renovar la fe y la esperanza del pueblo y del PRD.
Invito a todos los dominicanos y dominicanas de buena voluntad a trabajar juntos por una gran concertación de fuerzas polÃticas y sociales, que aseguren a la nación el bienestar y prosperidad que todos merecemos.
Unamos fuerzas para alcanzar juntos una contundente victoria electoral en mayo del 2016.
Miguel Vargas,
presidente del PRD