Dos jóvenes se encontraban en plena pelea en la calle, cuando fueron sorprendidos por un transeúnte.
El hombre, de apariencia mayor a ellos, le dio una contundente charla en la que aseguró que en realidad los que los rodeaban y grababan con sus celulares no eran sus amigos de verdad y que en realidad se estaban riendo de ellos.
Finalmente, los muchachos se calmaron y se dieron la mano.