Se trata de un vibrador que se oculta discretamente en una funda lavable pegada al asiento de la bicicleta; un pequeño bolsillo que queda en la parte trasera del asiento, contiene la unidad de control y dos pilas AA que hacen funcionar el aparato.

Aunque el vibrador está diseñado para adaptarse a la anatomía femenina, es igualmente disfrutable para los ciclistas varones, según indican sus creadores.