Análisis y comentarios “imparciales y serios”
Sobre todo después de que la marcha por el fin de la impunidad se constituyera en la más importante señal de empoderamiento ciudadano de que se tenga memoria, ciertos escribidores y comentaristas se han dedicado a responsabilizar a todos los políticos por igual del grave deterioro en que ha caído el país.
Esas generalizaciones, vendidas por opinantes “imparciales y serios”, son en realidad una “construcción de realidad”, una labor de formación de opinión pública dirigida a sacarle al PLD las castañas del fuego de la descomposición sistémica, estructural, en que hemos caído.
Por ejemplo, culpan por igual al PLD y al PRM de los déficits y fallas generadas por la desinstitucionalización, el endeudamiento público, la vulnerabilidad económica, el colapso de los servicios públicos que padece el país, especialmente la inseguridad ciudadana y el descalabro y la falta de calidad de la educación y la salud, y la seguridad social.
"Es responsabilidad de la clase política", sentencian con su rasero tuerto, a pesar de que el PLD controla los tres poderes del Estado, los sistemas judicial y electoral, ha convertido al Estado en una formidable maquinaria de clientelismo electoral, controla –a través de su influencia sobre empresarios– gran parte de los medios de comunicación, tiene cooptados a más de 3 mil comunicadores, se ha denunciado, y usa en su interés político los organismos de análisis e inteligencia del Estado.
El PLD tiene más de 10 años controlando las mayorías congresual y municipal, ha designado y tiene bajo absoluto control todos los estamentos del sistema judicial, electoral, policial y militar.
Ha puesto bajo su control político a una buena parte del movimiento sindical.
Bajo la conducción de Leonel Fernández y Danilo Medina el PLD ha hecho las dos últimas reformas constitucionales, dirigidas a acentuar el control político del PLD sobre la vida nacional.
Mientras el PLD ha gobernado a sus anchas en 5 de los últimos 6 gobiernos, y quienes hoy dirigen al PRM apenas ha gobernado en un solo período constitucional –torpeado por una crisis bancaria que desguañangó la economía–, en los análisis y comentarios sesgados de esos turpenes son por igual responsables de los males que afectan al país.
El contraste es de tal magnitud que mientras antes los presidentes eran “facilitadores” de los empresarios, en la Era del PLD los empresarios han pasado a ser muchachos de mandado de los gobiernos morados, a los que usan hasta para enderezarles sus grandes entuertos.