Las elecciones presidenciales de 2008 fueron precedidas por procesos convencionales en los partidos y agrupaciones políticas. En el PLD asomaron algunos dirigentes que buscaban competir con el Presidente y líder de ese partido. El más decidido de ellos fue Danilo Medina, ex candidato presidencial en las elecciones del año 2000. Medina había sido alto funcionario de los gobiernos de Leonel Fernández y hombre de su entera confianza, pero renunció a la Secretaría de Estado de la Presidencia el 7 de noviembre de 2006 y el 13 de diciembre anunció al país que buscaría la candidatura presidencial por su partido. Valiente decisión que lo llevó a enfrentar al Presidente Fernández y toda la parafernalia estatal.

La campaña interna en el PLD tomó un giro que amenazaba su unidad interna. Los altos funcionarios del gobierno, algunos de ellos presidenciables, declinaron sus aspiraciones y se sumaron al tren de la reelección, mientras 12 senadores y 49 diputados del PLD apoyaron a Danilo Medina. En el acto donde Leonel Fernández defendió su derecho a la reelección, celebrado el 25 de marzo de 2007, el historiador y alto dirigente del PLD, Euclides Gutiérrez Félix dijo que nunca había escuchado al ex Presidente Juan Bosch criticar la continuidad en el poder de líderes de la talla de Fidel Castro o Ho Chi Ming. Esas declaraciones del funcionario y dirigente político las rechazó el Presidente del Partido Revolucionario Social Demócrata, Hatuey De Camps, en un extenso artículo publicado en el Listín Diario el 3 de abril, donde presentó una amplia documentación reveladora de que Bosch siempre objetó la reelección presidencial. Medina, por su parte, se quejó de "la campaña despectiva" desplegada por sus compañeros de partido durante el proceso interno.

En las primarias internas del PLD, celebradas el domingo 6 de mayo de 2007, Fernández ganó la nominación presidencial con 403,577 votos a su favor, para un 71.55 por ciento, mientras Medina obtuvo 160,505 sufragios, para un 28.35 por ciento, en un proceso donde se usaron todos los resortes del poder.

"El Estado se impuso, numéricamente ganó el Estado", fueron las frases lacónicas usadas por Medina para justificar su derrota ante sus seguidores. Fernández fue proclamado oficialmente el 27 de enero de 2008 candidato presidencial del PLD en un acto público celebrado en el Palacio de los Deportes de Santo Domingo.

Por su parte, el PRD había escogido al ingeniero y hombre de negocios Miguel Vargas Maldonado candidato Presidencial, en una convención celebrada el 28 de enero de 2007. Vargas Maldonado derrotó a la Milagros Ortiz Bosch con cerca del 80 por ciento de las votaciones. Ortiz Bosch era la pre candidata de la "Corriente Unitaria", que agrupó a los demás presidenciables del PRD, mientras Vargas Maldonado se agenció el apoyo de la facción de ex Presidente Mejía.

En tanto que el Partido Reformista Social Cristiano había elegido al señor Amable Aristy Castro su candidato presidencial, quien sería proclamado el 3 de agosto de 2007. El cuadro electoral quedaría completado con la escogencia de otros cuatros candidatos presidenciales por parte de agrupaciones políticas de menor incidencia electoral.

Leonel Fernández gozaba aún de mucha popularidad. El pueblo seguía ilusionado con sus promesas y su capacidad histriónica. Le favorecía también el hecho de que la propaganda oficialista siempre satanizó a los gobiernos del PRD, en especial la administración de Hipólito Mejía. Nadie duda de que Fernández aún estaba en su mejor momento político. Su segundo gobierno exhibía la estabilidad macroeconómica, la baja inflación, la estabilidad de la moneda y el crecimiento económico como sus mejores éxitos.

Anteriormente había sorprendido al país con el anuncio de la construcción del primer Metro subterráneo del Caribe y numerosas obras de infraestructura. Cada obra pública construida en sus gobiernos la hacía con financiamiento externo, de gran incidencia en el aumento de la deuda pública. Entre septiembre de 2004 y diciembre de 2006, el Congreso le aprobó tres reformas tributarias que elevaron los impuestos al consumo y le aportaron al fisco más de 80 mil millones de pesos. Le favorecía también las divisiones y las deserciones internas en los dos principales partidos de la oposición.

Sin embargo, cada reelección presidencial ha resultado muy costosa y traumática para la sociedad dominicana. Los presidentes reeleccionistas han recurrido a numerosas trampas y maquinaciones para retener el poder sin observar un ejercicio ético, plural y decente de la actividad política. Casi siempre controlan todos los poderes públicos, presionan a los sectores económicos hasta arrodillarlos ante sus pies; estimulan el transfuguismo, la sonsaca y la división de sus adversarios; recurren al vergonzoso espectáculo del clientelismo, o la compra de la fidelidad ajena; invaden los espacios públicos y los medios de comunicación con su propaganda ruidosa y repetitiva hasta el cansancio; averiguan todas las debilidades y las "indelicadezas" de sus contrarios para descalificarlos ante la opinión pública; en fin, han sido muy variadas las prácticas aberrantes de los presidentes que buscan continuar en el poder al precio que sea, caiga quien caiga.

En la campaña electoral de 2008, que se aceleró a partir de febrero, las encuestas independientes siempre reflejaron las ventajas del candidato-presidente, pero nadie daba por seguro su la victoria electoral. Para retener el poder en la primera vuelta, los estrategas del PLD apostaron a los siguientes cinco aspectos esenciales:

a) Desmembrar al PRSC hasta reducir su votación a no más de un 5 por ciento;

b) Neutralizar, o comprar, a 300 mil simpatizantes del PRD;

c) Incrementar los programas asistencialistas del gobierno;

d) Descalificar al principal candidato de la oposición mediante campaña sucia o negativa, y

e) Producir un nivel de propaganda política-electoral muy próximo a la saturación.

Lograr esos cinco aspectos de la estrategia electoral del PLD y su candidato no era difícil, siempre que se contara con la principal logística que era y sigue siendo el dinero público. Con relación al PRSC, "la meta era fácilmente alcanzable, porque sus dirigentes nunca se han movido por ideales, y encuentran natural irse de un lugar a otro, siempre que haya cargos o dinero, o ambos a la vez", según la opinión de Carlos Beicochea, un asesor colombiano, experto en fraudes electorales, contratado por el PLD.

En efecto, revisando las páginas de los periódicos, que diariamente van contando la historia, podemos hacer una breve cronología sobre las "renuncias" y los "desprendimientos" de altos dirigentes del PRSC que se fueron "pasando" a la locomotora sin rumbo de la reelección. El primero en anunciar su respaldo al continuismo fue Héctor Rodríguez Pimentel, en un acto celebrado el domingo 3 de febrero en el "Club San Carlos" de la capital. Allí se dieron cita destacados dirigentes nacionales y provinciales del PRSC que no aceptaron al candidato oficial de su partido. Al hacer uso de la palabra, Leonel Fernández se definió asimismo "representante de las fuerzas históricas del balaguerismo".

El siguiente en dar el paso sería Johnny Jones, acompañado de su familia y dirigentes de su partido. Jones anunció su integración el 13 de marzo en un encuentro realizado en su residencia; allí el candidato reeleccionista dijo: "Yo a veces siento que el elogio mayor que algunas personas quisieran tributarme, es decirme: usted se me parece a Balaguer, usted se parece a Balaguer". El viernes 28 de marzo, altos dirigentes de la marca PRSC, encabezados por Carlos Morales Troncoso, Leonardo Matos Berrido, Margarita Álvarez (viuda Peynado), Humberto Salazar y Arístides Fernández Zucco, anunciaron la formación del "Consejo Presidencial Reformista" para apoyar la reelección del Presidente Fernández.

Tres días después, Alexandra Izquierdo, líder del "Consejo Electoral Reformista", también se adhirió al continuismo, al igual que la familia de Miguel Ángel Cotes Morales, sus parientes y amigos, quienes se sumaron el 5 de mayo, el mismo día en que la "Sociedad Patriótica Amigos de la República", encabezada por lo más rancios dirigentes del balaguerismo, anunciaban su apoyo al Presidente Fernández. Así, la estrategia de descuartizar al PRSC resultó tan exitosa que ese partido apenas obtuvo 187,645 votos, para un 4.59 por ciento, su votación más baja hasta entonces.

El segundo aspecto de la estrategia reeleccionista era neutralizar, o comprar, a 300 mil miembros y simpatizantes del PRD. El primer golpe en ese sentido se anunció el 18 de septiembre de 2007, cuando numerosos dirigentes del PRD, de varias provincias, anunciaron la formación de la "Unidad Nacional con Leonel", integrada por los ex senadores Alejandro Santos, de Salcedo; Sucre Muñóz, de Barahona; Dignócrates Pérez (alias Santico), de Pedernales; Francisco Bautista, de Elías Piña; Félix Rodríguez, ex Presidente del Comité Municipal del PRD en San Francisco de Macorís; el ex diputado Carlos Lalane, entre otros. El 12 de febrero de 2008, otro numeroso grupo de dirigentes del PRD anunciaron su adhesión a la reelección de Fernández, pero a través del Bloque Institucional Socialdemócrata.

Durante la campaña electoral, continuaron las denuncias de la oposición acusando al gobierno de estimular el transfuguismo, la sonsaca y la ubicación de activistas para retenerle sus cédulas de identidad hasta después de las votaciones. Al enterarse de esas acciones, el candidato del PRD, Miguel Vargas Maldonado, calificó al Presidente Fernández de ser "un mercader sin escrúpulos".  

Se recordará que el 25 de marzo de 2008, el señor Franklin Almeyda, director electoral de campaña del PLD y Secretario de Estado de Interior y Policía, afirmó que su partido disponía de un sofisticado sistema de información electoral que le permitía saber por cuál partido sufragará cada ciudadano en las esperadas elecciones presidenciales.

 El tercer punto de la estrategia oficialista consistió en incrementar los programas asistencialistas del gobierno a favor de segmentos poblacionales pobres y muy pobres. Esos programas sociales se habían iniciados tímidamente en los últimos meses del gobierno de Hipólito Mejía, pero se incrementaron durante el segundo gobierno de Fernández, llegando a beneficiar a casi 600 mil familias de escasos recursos económicos. Era el mayor esquema clientelar jamás visto en el país, aplicado en los centros urbanos de mayor concentración de votantes.

No se incluyeron en los programas de ayuda económica, los repartos de alimentos, canastas y regalos de enseres domésticos que los camiones del Plan Social de la Presidencia hacían en las giras proselitistas del Presidente. Tampoco los fondos derrochados por los legisladores a través del "barrilito" y el "cofrecito".

Entre el 5 y el 12 de abril de 2008, el periódico HOY publicó dos reportajes, veraces y contundentes, escritos por el periodista Juan Bolívar Díaz que revelaban hasta dónde llegaba el ventajismo y el derroche de los fondos públicos a favor del candidato reeleccionista y los dirigentes y militantes del PLD. Ambos reportajes estaban basados en un amplio legajo de documentos divulgados en la televisión por la periodista Nuria Piera que daban cuenta de que en diversas instituciones del Estado existían unas nominillas ocultas, llamadas "Nómina CB", que pagaban salarios de 3 y 4 mil pesos mensuales a más 42 mil presidentes de Comités de Base del PLD, que en esos años implicaron más de 5 mil millones de pesos provenientes del erario. Ante las evidencias de la denuncia, el Presidente  Fernández la justificó, alegando que "el gobierno se cae cuando no puede incorporar a gente de la sociedad a algún mecanismo de supervivencia".

Los subsidios a los combustibles y la electricidad, más los diversos programas de ayuda económica directa, absorbieron más de 70 mil millones de pesos del Presupuesto Nacional durante el año 2008.

El cuarto aspecto de la estrategia electoral del PLD era desacreditar al principal candidato de la oposición recurriendo a la campaña sucia, o negativa. La campaña para restarle méritos al contrario empezó en enero con el escándalo que provocó en España el "caso Marbella". Ante el interés del partido gobernante de vincular al candidato del PRD con el caso, Vargas Maldonado retó a Leonel Fernández a debatirlo públicamente, ocasión en la que ambos candidatos deberían explicarle al país el origen de sus grandes fortunas. Vargas Maldonado dijo que quien tenía relación con el escándalo de corrupción estatal ocurrido en España era Fernández, a quien no le reconocía "ningún tipo de acción productiva en sus años de vida".

De inmediato, el Comité Político del PLD exigió a Vargas Maldonado que le explicara al país "la genialidad de haber construido una casa en La Romana, valorada en 800 millones de pesos mientras se desempeñaba como Secretario de Obras Públicas" durante el gobierno de Hipólito Mejía. También emplazó al candidato del PRD a que dijera cómo adquirió, por un (1) millón de pesos, 577 mil metros cuadrados de terrenos en una área protegida de El Limón, en Samaná y que luego vendió al Estado dominicano por 12 millones de dólares; o la compra del "Hotel Hispaniola" por la "irrisoria" suma de 16.5 millones de dólares para venderlo después a un grupo de inversionistas españoles por 23 millones de dólares.

Ante tan duras acusaciones, el PRD presentó fotografías y documentos en los que el señor Nelson Solano Guzmán, un hombre acusado de tráfico de heroína y extraditado a Estados Unidos en 2006, aparecía junto a Fernández en una residencia de Puerto Plata, quien, además, había sido beneficiario de una supuesta concesión para construir la carretera Santo Domingo-San Cristóbal-Baní. Los voceros del PLD negaron la acusación y ripostaron que era Miguel Vargas Maldonado quien debía explicarle al país su vinculación con un caso de narcotráfico que se ventilaba en una corte de Miami, en Estados Unidos.

 

En el período de la campaña electoral, la propaganda mediática del PLD se enfocó también en vincular al candidato del PRD con la pasada gestión de gobierno de Hipólito Mejía. La publicidad política del PLD siempre satanizó la administración del ex Presidente Mejía. Todas las angustias de los dominicanos eran de su exclusiva responsabilidad. Por tanto, un eventual triunfo de Vargas Maldonado significaría la vigencia del gobierno satánico de Mejía, al cual le había servido el candidato en su condición de Secretario de Obras Públicas. Había pues que mantener vivo en el imaginario popular los aspectos más negativos del pasado gobierno perredeísta.

Para alejarse de tal asociación, el candidato del PRD y su equipo de campaña concibieron la idea de reemplazar la marca PRD, su bandera blanca, sus siglas, su jacho prendío y sus 'viejos robles', por la imagen juvenil, fresca y sonriente del candidato, que se 'vendía' con las siglas MVP, un  acrónimo en inglés muy popular entre los fanáticos del béisbol de las grandes ligas. Al final de la campaña, los estrategas del candidato opositor trataron de remediar esa distorsión, pero ya era tarde.

La campaña de las descalificaciones entre los voceros de ambos candidatos continuó hasta unos días antes de las elecciones. Nuevas vinculaciones con el narcotráfico, de operaciones financieras dudosas, de compras y ventas de propiedades, de cancelaciones de visados y de pasquines difamatorios que circularon a través de correos electrónicos y redes sociales seguían formando parte del "marketing electoral" de los candidatos con mayores posibilidades de triunfo.

En su discurso de cierre de campaña, pronunciado en la cabecera del puente "Francisco del Rosario Sánchez" de la capital, el Presidente Fernández mostró al público allí reunido una versión ampliada de la "Tarjeta Solidaridad" que Vargas  Maldonado y su comando de campaña habían impreso y distribuido entre miles de sus seguidores. El candidato reeleccionista pidió a la gente romper y tirar a la basura la "falsa" tarjeta por considerarla un engaño.

 

En respuesta a tan duros ataques, Vargas Maldonado respondió, dos días después, en su mitin de cierre de campaña con las siguientes palabras:

"Para compensar por el aumento del costo de la vida..., la Tarjeta Solidaridad comenzará a entregar 2 ml pesos mensuales a cada beneficiario. Todos aquellos que han recibido la tarjeta "Miguel Vargas" que les hemos entregado, guárdenla. Con esa tarjeta, recibirán la ayuda del gobierno a partir del 16 de agosto próximo.

"El pasado lunes (13 de mayo), esa tarjeta fue pisoteada por el candidato reeleccionista. Entiendo su reacción; él no la necesita, ni la necesitará después del 16 de agosto.

Ningún ex presidente del mundo tiene una Fundación más multimillonaria que la exhibida por quien, en 92 días, se convertirá en ex Presidente de la República Dominicana. A diferencia de él, que ha incumplido todo lo que prometió, yo, Miguel Vargas, siempre he cumplido mis compromisos. La tarjeta que he entregado es un compromiso con los pobres y lo voy a cumplir.

"Si el candidato reeleccionista quería pisotear algo, por la irritación que le produce la inminencia de su derrota, entonces debió pisotear la falta de transparencia en la construcción del Metro de Santo Domingo por 40 mil millones de pesos, por cuyos vagones pagamos un sobreprecio de 2,200 millones; debió pisotear también, la compra sin licitar, de aviones Tucanos al Brasil por 3,100 millones; o las nominillas que han consumido 20 mil millones, para pagar sin trabajar, a todos los presidentes de comités de base y de comités intermedio del PLD; o la  sobrevaluación del edificio de la Suprema Corte de Justicia por 1,047 millones; o el escandaloso préstamo con la Sun Land para la Policía por 4,500 millones; o el uso desconocido dado a los 25 mil millones de Petrocaribe; o el oscuro contrato con la ENADE por 15 mil millones; o el escandaloso contrato de la Isla Artificial por 5 mil millones; o la asignación de contratos y obras a un narcotraficante de heroína por 5 mil millones de dólares; o las comisiones de 2,100 millones estipuladas en el contrato de la planta de carbón con la Sichuan; y debió pisotear también, la desaparición de los 130 millones de dólares, del préstamo clandestino con la Sun Land. Eso fue lo que debió pisotear. ¡Pero nunca una tarjeta que va a beneficiar, en nuestro gobierno, a 600 mil familias pobres!".

En su afán por retener el poder a cualquier precio, el quinto y último aspecto de la campaña del Presidente Fernández y el PLD consistió en producir un nivel de propaganda política y electoral muy próxima a la saturación. La mayoría de las emisoras, los programas de televisión, incluyendo los canales intervenidos por el Estado, la propaganda gráfica, los interactivos, las páginas de los periódicos, las redes sociales y los correos electrónicos fueron copados por una amplia red de voceros, analistas, comentaristas y articulistas al servicio de la reelección.

Un informe del movimiento cívico Participación Ciudadana, difundido el 15 de mayo de 2008, resumía que el PLD y las instituciones del gobierno habían gastado en publicidad política más del 73 por ciento de las inversiones totales hechas por los partidos políticos en ese reglón. De los 871.4 millones de pesos gastados en publicidad política en la campaña electoral, el PLD gastó, según el informe, 282.3 millones, para un 34.07 por ciento; las entidades públicas al servicio de la reelección gastaron 368.3 millones, para un 39.31 por ciento, sumando más del 73 por ciento; mientras el PRD gastó 123.1 millones, para un 14.85 por ciento, seguido del PRSC con gastos de 69.7 millones, para un 8.42 por ciento. De los canales de televisión intervenidos por el Estado, el PLD absorbió el 91 por ciento de la publicidad, mientras la cadena radial del PLD la integraban 120 emisoras, contra 34 del PRD.

La estructura de campaña del PLD estaba integrada por los más encumbrados funcionarios del gobierno, quienes conminaban a sus empleados a asistir a las actividades reeleccionistas. Un editorial del periódico El Día, del 9 de mayo, titulado "Un espectáculo vergonzoso", daba cuenta de que 'una turba' había confrontado el día anterior "a los militares que trabajan en la seguridad del Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos (INDRI) para reclamar que le sean entregados cinco galones de gasolina a cada uno y sus 'dietas', entre 1,500 y 2,000 pesos, para asistir a las actividades del Presidente Leonel Fernández". 

Además, el PLD compró el apoyo de doce agrupaciones políticas minoritarias que revivieron el "Bloque Progresista". Tenía el respaldo además de 614 movimientos de apoyo, de grupos muy influyentes del PRSC y de numerosos dirigentes provinciales del PRD que se sentían "marginados" y "maltratados" por la alta dirigencia de ese partido.

Mientras la propaganda reeleccionista intoxicaba a la opinión pública, el Presidente Fernández montó todo un espectáculo con la inauguración del Metro de Santo Domingo. Después de la acostumbrada rendición de cuentas que los mandatarios dominicanos deben hacer cada 27 de febrero ante las cámaras legislativas, el mandatario se dirigió a la estación del Centro de los Héroes para subirse al "tren del progreso".

La mega obra aún no estaba terminada, pero la necesidad política de dar un golpe de efecto ante la opinión pública estaba por encima de ciertos retrasos y los vagones del tren empezaron a pavonearse de un lado a otro sobre los rieles. Era conducido por un sonriente y eufórico Presidente, acompañado de un amplio séquito de funcionarios e invitados especiales. El debut se hizo en el mejor de los momentos y se convirtió en un arma de guerra con miras a la batalla final. Y mientras el presidente- candidato hacía el primer recorrido, Vargas Maldonado se movilizaba en el interior, denunciando que el Metro "le quitó 40 mil millones de pesos a las provincias del país".

Era muy difícil que en medio de tantas circunstancias adversas el PRD y su candidato presidencial ganaran las elecciones. La mayoría del país todavía creía en Leonel Fernández. Su política de construir voluntades favorables a costa del erario se reflejaba en las encuestas independientes que lo situaban muy cómodo en la primera posición. Le favorecía además que el PRD seguía dividido y ya sumaba dos derrotas electorales consecutivas. De manera que la suerte estaba echada y sólo había que esperar el escrutinio de las votaciones.

Con la presencia de cientos de observadores nacionales y extranjeros y un padrón de 5.764,986 millones de votantes, distribuidos en 13,075 Colegios Electorales, las elecciones del viernes 16 de mayo de 2008 transcurrieron con relativa calma, a pesar de algunos incidentes y actos represivos del gobierno contra ciertos personajes de la oposición. Los resultados fueron los mismos pronosticados por las cuatro firmas encuestadoras de mayor credibilidad. De los votos válidos emitidos, el PLD y sus aliados obtuvieron 2,199,734 votos, para un 53.83 por ciento; el PRD y aliados 1,654,066 votos, para un 40.48 por ciento; el PRSC 187,645 votos, para un 4.59 por ciento; el PRSD y aliados, que postularon a Eduardo Estrella, 19,309 votos, para un 0.47 por ciento; el PRI, que postuló a Trajano Santana, 1,533 votos, para un 0.04 por ciento; el MIUCA, que presentó a Guillermo Moreno, 18,136 votos, para un 0.44 por ciento; en tanto que el PAP, que llevó a Pedro de Jesús Candelier, cosechó 6,118 votos, para un 0.15 por ciento. La abstención fue de 1,650,743 electores, para un 29 por ciento.

Jamás se podrá establecer con precisión el costo real de la reelección presidencial de 2008. Las versiones de los economistas oscilan entre  los 70 y los 220 mil millones de pesos, sacados de los fondos públicos. Para establecer un costo aproximado, habría que ver a cuánto ascendió la congelación de los precios de los combustibles y la tarifa eléctrica durante los seis meses de la campaña. Se recuerda que el gobierno decidió absorber los aumentos en los precios internacionales de los derivados del petróleo para no afectar a la población mientras durara la campaña electoral.
 

Además habría que estudiar el monto de los subsidios a granel otorgados por el gobierno a favor de cientos de miles de familias pobres. También los gastos en publicidad y propaganda, en nominillas ocultas, en las "Nóminas CB", en el "barrilito, el "cofrecito", en la compra masiva de opositores, en contratos de obras fantasmas, en los gastos excesivos y acelerados del Metro y otras orgías financieras hechas sobre el cadáver de la patria.

Los informes y las evaluaciones del proceso electoral abundaron también tan pronto todos los participantes aceptaron, con evidente resignación, sus resultados. La misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) rindió un amplio informe al respecto y entre sus conclusiones se resalta el aspecto central del fraude electoral de 2008, que fue "la utilización de recursos del Estado por parte del Poder Ejecutivo para favorecer la reelección del candidato oficialista". No hubo pues en aquellas elecciones una expresión libre de la voluntad popular, sino la expresión de una voluntad comprada por el uso masivo y sin escrúpulos de los recursos públicos.