Nueva York, Estados Unidos.- Gran conmoción ha generado entre la comunidad latina residente en esta urbe el caso de Miguel Mejía Ramos, de 29 años, quien  fue acusado formalmente del asesinato de su esposa y de sus dos hijas de uno y dos años, cuyos cuerpos fueron encontrados el pasado domingo con múltiples heridas de arma blanca en una habitación del apartamento donde residían.

Cabe recordar que al ser detenido el hombre declaró que por celos mató a su esposa luego de que revisara su teléfono celular y ver en su página de la red social de Facebook una foto de ella con otro hombre, y que a sus hijas las asesinó presuntamente por no tener en el vehículo donde se dio a la fuga los asientos infantiles que exige la ley.

Mejía Ramos fue extraditado el pasado jueves a Nueva York desde Texas, donde fue arrestado el lunes en un aparente intento de escapar a México, mencionaron las autoridades; el viernes fue llevado a la Corte Criminal de Queens, condado donde residía la familia, para la presentación formal de los cargos.

En esa audiencia, efectuada un día después de los funerales de Deisy García, de 21 años de edad, y sus hijas Daniela, de dos años, y Yoselin, de uno, y a la cual asistió la familia de la mujer, el sujeto fue acusado de seis cargos de asesinato en primer grado, tres en segundo grado y cinco por posesión de un arma.

El juez Ernest Hart, de la Corte Criminal del condado de Queens, ordenó que Mejía Ramos quedara detenido sin derecho a fianza y fijó la próxima audiencia para el 14 de febrero de este mismo año. De ser declarado culpable Mejía Ramos enfrenta la cadena perpetua sin derecho a libertad condicional.

El acusado, que permaneció en silencio durante toda la audiencia, a la que acudió un gran número de periodistas, fue colocado en una celda especial donde será vigilado para evitar que intente suicidarse. Y es que de acuerdo con la fiscalía, el hombre dijo a la policía que intentó quitarse la vida tras asesinar a su familia, pero no pudo hacerlo, tras lo cual tomó dinero que su esposa tenía  en una bolsa y huyó del lugar.

De acuerdo con la fiscalía, el acusado confesó que la noche del sábado pasado llegó a su hogar luego de haber tomado unas cervezas con un amigo y que tras ver en el teléfono celular de su esposa una foto de ella con un hombre en su página de Facebook, enloqueció, tomó unos cuchillos y se dirigió a la habitación.

Según Mejía Ramos, su esposa despertó, gritó y la apuñaló. La mujer corrió, por lo que tomó otro cuchillo y volvió a apuñalarla hasta que murió. Dijo que en un principio no pensó en matar a las niñas, pero luego decidió hacerlo porque no tenía asientos infantiles para ellas en su carro, donde pensaba huir a México.

Dijo que cuando escuchó regresar a los familiares con los que compartían el apartamento esperó a que se durmieran y luego se dio a la fuga. Los cadáveres fueron descubiertos por los primos de las niñas que extrañados de que éstas no salieran a jugar fueron a buscarlas y al ver la sangre llamaron a la policía.

Fríamente, el sujeto confesó que antes de matar a sus hijas las abrazó, les dio un beso y les pidió perdón para luego apuñalarlas en diversas ocasiones con otros cuchillos. El hombre añadió que después de matar a su familia intentó suicidarse al provocarse heridas en el pecho y estómago, sin lograr conseguirlo.

De acuerdo con el reporte de las autoridades, Deisy García recibió múltiples puñaladas en el torso, cabeza y extremidades; su hija Daniela, de dos años, en el pecho, parte alta del torso, espalda, brazo izquierdo y mano derecha; mientras que Yoselin murió por múltiples heridas en el pecho y parte alta del torso.

Entre otros escalofriantes detalles de los asesinatos que se dieron a conocer, Mejía Ramos explicó a los investigadores que tras cometer el crimen se duchó e inició su huida a su país de origen, México, tomando 240 dólares de la bolsa de Deisy porque “había visto un programa del ‘Discovery Channel’ donde la policía rastreaba a los fugitivos con las tarjetas de crédito, y sabía que era mejor que llevara dinero en efectivo”.

En lo que no pensó el homicida fue en no utilizar su celular, con el cual estuvo haciendo distintas llamadas a sus familiares en México durante su huida y fue a través de éste que pudieron rastrearlo. El alguacil del condado de Fayette, Texas, lo arrestó el lunes en la autopista interestatal 10, a 112 kilómetros de México.