(CNNMoney) - ¿Cómo puede Donald Trump afirmar que perdió casi mil millones de dólares en declaraciones de impuestos en 1995 y seguir pareciendo tan rico?
No es tan raro como parece.
Aquà el cómo. El código fiscal de Estados Unidos favorece a empresarios ricos como Trump, especialmente aquellos dedicados a los bienes raÃces. Sus fuentes de ingresos y sus inversiones son más vastas y diversas que las de la mayorÃa de las personas. Igual que las exenciones de impuestos.
A diferencia del sujeto promedio, “los peces grandes tienen mucha flexibilidad, tanto para reclamar grandes amortizaciones como para utilizarlas en lo que prefieranâ€, explicó el abogado fiscal Steven Rosenthal, miembro del Tax Policy Center, un centro de estudios especializado en impuestos.
Trump acostumbra a estructurar sus negocios como corporaciones de responsabilidad limitadas y sociedades limitadas, y las normas que rigen este tipo de estructuras le dieron muchas ventajas a lo largo de los años.
Por ejemplo, mientras mantenga en operación cualquier negocio, él puede utilizar sus pérdidas como contrapeso de las ganancias en otros negocios, tales como las regalÃas por sus libros o los derechos por el uso de la marca Trump.
Lo que es más, las empresas de Trump y otros negocios tienen permitido continuar con sus pérdidas operativas netas entre 15 y 20 años, dijo el experto en impuestos sobre bienes raÃces Richard Lipton.
El paraÃso de los 90
La década de 1990 fue un momento notablemente dulce para los desarrolladores de bienes raÃces, señaló Lipton.
No está claro cuándo o cómo fue que Trump generó las pérdidas por 916 millones de dólares que aparecen en su declaración fiscal de 1995, documento que obtuvo The New York Times. Pero las leyes de la época permitÃan a los desarrollares como Trump hacer mucho dinero aun si un proyecto de bienes raÃces fallaba, y todo ello sin incurrir en grandes riesgos fiscales.
Digamos que un desarrollador pone un millón de dólares de su propio dinero y obtiene un préstamo por 99 millones más para comprar y desarrollar una propiedad a través de una entidad legal en la que él sea el socio principal.
Eventualmente el proyecto falla.
El desarrollador aún deberá el dinero que le prestaron. Pero en los 90, los prestadores solÃan perdonar la deuda cuando se trataba de propiedades fallidas debido a que, de no hacerlo, hubiera provocado un desorden en sus balances fiscales, dijo Lipton.
Una vez que la deuda fuera condonada, la ley (que desde entonces ha cambiado) permitÃa al desarrollador reclamar una pérdida fiscal por los 100 millones de dólares invertidos, aunque él haya puesto un millón de su propia bolsa.
Además, mientras otros habrÃan tenido que pagar el impuesto sobre la renta respecto a la deuda condonada, el desarrollador lo evitaba debido a una norma especial que regÃa en la época.
Y todavÃa hay más. El dinero que le prestaron le generaba otros tres grandes beneficios. El desarrollador se llevó el dinero libre de impuestos cuando se hizo el préstamo. Se le permitió deducir los intereses que pagó por el préstamo. Y la condonación de la deuda generó una enorme pérdida fiscal para él. Esa pérdida fiscal, a su vez, podrÃa ingresar su futuro ingreso gravable, reduciendo, si no es que eliminando, el impuesto sobre la renta que pudiera adeudar en los años venideros.
No es para todos
La mayorÃa de los estadounidenses también tienen exenciones fiscales que pueden utilizar. La única diferencia es que éstas son menos flexibles, son más pequeñas y más fáciles de supervisar por el fisco.
Por ejemplo, el inversor de poca monta. Si pierde dinero en la bolsa, no tiene que pagar impuestos sobre inversiones exitosas que pueda tener en el futuro. Sin embargo, las pérdidas de capital solo compensan las ganancias de capital y hasta 3.000 dólares en ingresos ordinarios.
O consideremos los propietarios de viviendas comunes. Pueden tener la obligación de pagar impuestos cuando venden sus casas si las ganancias de capital por la propiedad rebasan un lÃmite determinado. ¿Pero si venden la casa por menos de lo que pagaron por ella? Pueden reclamar una pérdida de capital.
O tomemos al trabajador promedio que tiene un salario y tal vez algún ingreso por intereses y dividendos. El fisco tiene formularios especÃficos para verificar esos ingresos, por lo que es fácil detectar si un contribuyente trata de modificar sus cuentas.
“El sujeto promedio no puede ocultar la nómina, los intereses bancarios y similaresâ€, dijo Rosenthal. “El fisco es muy bueno en la revisión de las declaraciones proporcionadas por empleados y bancos. Pero tiene problemas para desentrañar lo que ocurre dentro de las sociedades o las compañÃas de responsabilidad limitadaâ€.